El titular de ALUAR otorgó una entrevista exclusiva a Infobae y reflexionó sobre la situación de sus empresas, la confianza en el gobierno y la coyuntura económica. LU17.com considera central difundir parte de esas reflexiones, tomando en cuenta la importancia de ALUAR para Puerto Madryn y la región.

Una de las empresas de Javier Madanes Quintanilla es Fate, el principal fabricante de neumáticos del país, que le pidió al Gobierno nacional la apertura de un procedimiento preventivo de crisis. Junto con la secretaría de Trabajo, bajo la órbita de Dante Sica, y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), la empresa evaluará cómo seguir. Sobre la mesa está la opción de prescindir de unos 430 empleados de los 2.000 que tiene la compañía.

«No queremos llegar a eso», le dijo a Infobae Javier Madanes Quintanilla, presidente de la empresa, cabeza del Grupo Madanes, y dueño además de la Hidroeléctrica Futaleufú.

Madanes está algo molesto por la mediatización del caso y por cómo se llegó a esta instancia. «Nuestro caso se mediatizó mucho más de lo habitual», afirmó.

– ¿Por qué cree que pasó eso?

– No sé. Imagino que hay alguna sensibilidad con respecto a la pérdida de trabajo. O quizás no haya muchas empresas de las llamadas grandes que lo informen. Es algo habitual, sobre todo cuando ciertas circunstancias se dan: como por ejemplo que desde hace dos a tres años atravesamos una situación económica muy compleja. Igual, vamos a intentar evitar un problema mayor.

– ¿Qué pasó en esos dos años?

– Hubo progresividad en la problemática. Primero se pasó muy rápido de un mercado protegido a uno abierto en el cual había asimetrías muy marcadas en la estructura de costos entre nuestro país, como lugar de producción, y desde donde se importaba. Esencialmente, Brasil. Además, batallamos con un gremio que reivindica derechos y necesidades que difícilmente se puedan cubrir en ese mercado abierto. Todo en medio de un ausentismo muy marcado, con picos de 17% en nuestra planta, y un gravísimo problema para alcanzar niveles de productividad competitivos con el resto del mundo. En este contexto, difícil pero «remable», se precipitó abruptamente, en el tercer trimestre del año pasado, una modificación impositiva para las exportaciones. Exportamos el 50% o un poco más y perdimos ingresos fuertes por la disminución de los reintegros y las retenciones para todo el sector industrial. La caída del mercado interno también fue significativa. Fue una tormenta perfecta para Fate.

– ¿Cuántos empleados tienen?

– Tenemos 2.000 empleados: 1600 jornalizados y 400 mensualizados. En cuanto al tema de los despidos creo que se malinterpretó: la reducción es una de las alternativas, la menos deseable. Hoy, eso es algo que está asociado en forma plena al recorte a la mitad del volumen de las exportaciones. Tendremos que ver qué sale de la mesa de negociación. Es muy difícil sostener el nivel de actividad y lo primero que se viene a la mente es la palabra «despido».

– ¿Qué cree usted que va pasar?

– Vamos a poner las cosas sobre blanco y negro. No tengo preconceptos ni soluciones mágicas. Vamos a mirar los números y las alternativas con la mejor voluntad. Esperemos que los demás también la tengan para no quedarnos atorados en situaciones imposibles.

– ¿Cuáles serían esas «situaciones imposibles»?

– Por ejemplo, cuando se quiere gravar (aplicar tasas o impuestos) algo que finalmente va a tener base cero. El cero condiciona el primer numerador. La matemática es cruel.

– ¿Cómo definiría la postura del gremio?

– Tiene modelos y una cultura muy particular. Es el único gremio incluido en la CTA dentro de la actividad privada. El Partido Obrero tiene una injerencia importante. Es difícil decir que no hay temas políticos e ideológicos detrás. Pero somos todos seres humanos y hay que ser pragmáticos. Hay que manejarse en el terreno de lo posible.

– ¿Tiene confianza en el rol de mediador del Gobierno?

– Yo tengo confianza en mí mismo y en contadas personas. Puedo tener la mejor disposición de encontrarme con gente inteligente, pero estoy un poco viejo para confiar en las gestiones oficiales.

– ¿Cómo evalúa la gestión económica del presidente Macri?

– Hay que ver las cosas por los resultados. Se estuvo un par de años largos con una visión de que de a poco se podían encontrar formas de resolver temas estructurales. Lamentablemente no se resolvieron, se incrementaron. A veces escucho hablar de caminos alternativos para la próxima gestión, pero estamos en febrero y 2020 queda lejos. Si existen alternativas hay que implementarlas ahora porque en un año el deterioro se puede incrementar. Ojalá a Macri le vaya bien, lo conozco y me hubiera encantado que les cosas le hubieran ido mejor. Igual, no busco gurúes que me resuelvan los problemas.

– ¿La situación de Aluar es parecida a la de Fate?

– Los tiempos por ahí son más largos, pero si los errores que comentamos son los mismos, los problemas serán los mismos. Quizás Aluar tenga una situación más relajada, pero hay que discutir esos errores para encontrar soluciones. En Aluar, entre todas las actividades en las que está presente, hay unas 3.500 personas.

– ¿Analizó pedir un procedimiento similar para Aluar?

– Me horrorizo con sólo pensar en algo parecido. Es prácticamente imposible que en Aluar pase lo mismo que en Fate, pero si el barco no se orienta adecuadamente… Somos el país de las vacas y sin embargo la industria láctea está en quiebra hace años. Espero que no sea el caso, que Fate sea el último y que todo se resuelva amablemente. Hay que resetear cosas rápido para que esto no se complique.

Fuente: Infobae.com