

Exequiel Zeballos cerró el año en Santiago del Estero, su ciudad natal, donde pudo reconectar con sus raíces y su familia. El extremo de Boca regresó al club que lo vio nacer futbolísticamente. Aprovechó el parate para reflexionar sobre una temporada que significó un antes y un después en su carrera.
El joven jugador destacó la importancia de recargar energías antes de volver a la exigencia diaria en el Xeneize. “Cada vez que vuelvo a Buenos Aires lo hago con una energía muy linda”, comentó. Esa conexión con su gente le permite mantener equilibrio emocional y concentración en su desempeño profesional.


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Zeballos recordó los sacrificios que implicó dejar su hogar siendo adolescente. Destacó lo difícil que fue separarse de la familia y amigos para perseguir su sueño futbolístico. Hoy se muestra como un referente para los más jóvenes, resaltando disfrutar el camino y valorar los vínculos personales.
En el análisis de la temporada, el Chango fue autocrítico pero optimista. “Nos faltó el título en el club, pero logramos clasificar a la Copa Libertadores”, señaló. Reafirmó su compromiso con el equipo y con la preparación para la pretemporada, que comenzará el 1 de enero.
Dentro del plantel, Zeballos destacó la influencia de Leandro Paredes como factor positivo. “Desde que llegó nos dio mucho cariño y confianza”, explicó. Para el delantero, el respaldo del campeón del mundo ayudó a crecer y asumir responsabilidades en partidos importantes.
El jugador valoró la posibilidad de aprender y desarrollarse junto a referentes consolidados. La presencia de Paredes y otros compañeros experimentados permitió un crecimiento colectivo y personal. Ese aprendizaje se refleja en su seguridad dentro del campo.
Zeballos habló también de la ilusión que representa jugar la Copa Libertadores con Boca. “No sólo es nuestra obsesión sino de toda la gente. Hay que dar lo mejor”, dijo. La competencia continental se perfila como el gran objetivo del club para la próxima temporada.
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El Chango reconoció que su motivación no es solo deportiva, sino también emocional y simbólica. Jugar la Libertadores implica cumplir un sueño personal y alimentar la pasión de los hinchas. Esa combinación le da un valor especial a su rendimiento.
Más allá del fútbol, Zeballos se mostró agradecido por la posibilidad de compartir tiempo con la familia durante las fiestas. Aprovecha estos días para descansar y recargar energías. También transmitió sus mejores deseos para todos los seguidores del club.
El delantero cerró su balance con la mirada puesta en el futuro inmediato de Boca y su desarrollo personal. Mantenerse concentrado, aprovechar el respaldo de sus compañeros y prepararse para la próxima temporada serán sus prioridades. Su compromiso con el club y la Libertadores se percibe como total.















