

El cierre de los festejos de Navidad y Año Nuevo en Trelew dejó un balance operativo que, desde el punto de vista institucional, resultó positivo en varios aspectos. No se registraron incidentes graves ni intervenciones de emergencia durante las desconcentraciones, aunque persistieron conductas que el Municipio considera difíciles de erradicar solo con controles.


El secretario de Gobierno de la Municipalidad de Trelew, Mario Romeo, explicó que los eventos masivos se desarrollaron con normalidad. En ese sentido, remarcó que policía y bomberos no debieron intervenir en situaciones críticas, un dato que permitió cerrar el operativo sin personas heridas.
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Sin embargo, el uso de pirotecnia volvió a aparecer como uno de los puntos más problemáticos. Romeo sostuvo que “el análisis del tema de pirotecnia es muy malo”, ya que, pese a las prohibiciones, inspecciones y allanamientos, el uso persistió en distintos sectores de la ciudad. Durante los días previos y posteriores a las fiestas, el Municipio realizó controles conjuntos con el área de Habilitaciones y la División de Explosivos, además de constatar denuncias surgidas en redes sociales. Aun así, el funcionario señaló que la falta de conciencia colectiva limita la efectividad de cualquier operativo.
El impacto de la pirotecnia no se reduce al incumplimiento normativo. Desde el Ejecutivo local insistieron en que personas con problemas auditivos, determinadas enfermedades y los animales resultan directamente afectados, un factor que, según Romeo, debería ser central en el debate social.
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Otro eje del balance estuvo vinculado a los controles de tránsito y consumo de alcohol. El operativo incluyó la participación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Tránsito municipal y Guardia Urbana, con presencia en los principales puntos de concentración. Romeo indicó que no hubo reportes de accidentes graves, lo que permitió evaluar el esquema como satisfactorio en términos preventivos.
En relación con el debate sobre alcohol cero o tolerancia mínima, el secretario de Gobierno aclaró que se trata de una discusión abierta. Señaló que, desde la perspectiva de víctimas de siniestros viales, incluso niveles bajos de alcohol afectan reflejos y visión, aunque reconoció que es un tema que puede seguir analizándose.
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Más allá de los controles, Romeo puso el foco en un problema cultural más profundo. “Sabemos que está prohibido tirar pirotecnia y se tira igual. Sabemos que está prohibido conducir con alcohol y se conduce igual”, expresó, al describir una conducta social que excede la capacidad de fiscalización del Estado.
El funcionario remarcó que el castigo por sí solo no alcanza, ya que, de ser así, no existirían infracciones. En su análisis, el cumplimiento real de las normas depende de un acuerdo social basado en el respeto al otro, más allá del temor a una sanción. En ese contexto, también destacó el esfuerzo del personal municipal y de seguridad. Inspectores, agentes de tránsito y fuerzas policiales trabajaron durante la madrugada de las fiestas, con un costo humano y económico que, según Romeo, merece reconocimiento por parte de la comunidad.
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Desde el Municipio adelantaron que se elaborará un informe general de todas las actuaciones realizadas, incluyendo secuestros y decomisos de pirotecnia. Aunque el saldo no registró heridos ni víctimas, el balance dejó planteado un debate que seguirá presente: hasta dónde puede llegar el control estatal sin un cambio cultural que acompañe las normas.

















