El kéfir gana lugar en la mesa diaria por su aporte a las defensas y al equilibrio intestinal

Actualidad03/01/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Granos de kéfir. Foto Freepik
Granos de kéfir. Foto Freepik

El kéfir, conocido popularmente como “oro blanco”, dejó de ser un alimento marginal para convertirse en una opción frecuente en desayunos y colaciones. Se trata de un fermento láctico vivo, elaborado a partir de gránulos que alojan bacterias y levaduras en convivencia permanente. Su origen se remonta a las montañas del Cáucaso y su nombre deriva del turco keyif, un término ligado a la sensación de bienestar tras su consumo.

Investigaciones recientes describen al kéfir como una matriz simbiótica compleja, integrada por entre 30 y 60 microorganismos distintos. Durante la fermentación, estos organismos transforman los azúcares en compuestos como ácido láctico, etanol y dióxido de carbono, lo que modifica la estructura del líquido original y lo vuelve más digestivo. Aunque los estudios en humanos todavía son limitados, los resultados preliminares muestran asociaciones con mejoras en la salud intestinal y en la respuesta del sistema inmune.


OTRAS NOTICIAS:

Marcelo Barovero regresa al club como entrenador de arquerosBarovero comienza su trabajo junto a Gallardo en el River 2026

Es una simbiosis natural entre levaduras y bacterias que se potencia en ese entorno compartido”, explica César Casavola, presidente de la Sociedad Argentina de Médicos Nutricionistas. El especialista señala que esa interacción favorece la producción de metabolitos activos que influyen en distintos procesos del organismo, en especial en el aparato digestivo.

Existen dos variedades principales. El kéfir de leche presenta una textura más espesa, similar al yogur, y aporta proteínas, calcio, fósforo y vitaminas del grupo B y K2. El kéfir de agua, en cambio, se prepara con frutas y azúcar, tiene menor contenido calórico y proteico, pero mantiene los probióticos y otros compuestos bioactivos que caracterizan al fermento.


OTRAS NOTICIAS:

La TrochitaLa Trochita inició el calendario 2026 con su primer viaje entre Esquel y Nahuelpan

Entre los beneficios que se le atribuyen, los trabajos científicos mencionan mejor tolerancia a la lactosa, regulación del tránsito intestinal y reducción de procesos inflamatorios. Esto se vincula con la capacidad del kéfir para modificar el entorno del intestino, disminuir el pH y desplazar microorganismos no deseados. “Favorece el desarrollo de Lactobacillus y Bifidobacterium, mientras suprime microorganismos dañinos”, detalla Casavola.

Una microbiota más equilibrada también mejora la absorción de nutrientes. “Eso potencia la biodisponibilidad de vitaminas y minerales esenciales”, agrega la nutricionista Milagros Sympson, quien remarca que una parte sustancial del sistema inmunológico se encuentra en el intestino. Desde esa perspectiva, cuidar la flora intestinal impacta de manera directa en las defensas generales del organismo.


OTRAS NOTICIAS:

Incendiaron un árbol de Navidad en Mendoza. Foto Diario UNOFue detenido por incendiar un árbol de Navidad en pleno centro de Mendoza

Los especialistas coinciden en que el consumo debe ser moderado y constante. Prepararlo en casa implica colocar los gránulos en leche o agua azucarada, fermentar entre 24 y 48 horas a temperatura ambiente y conservar luego en frío. La recomendación habitual es ingerir entre 100 y 200 mililitros diarios, siempre acompañado de una alimentación equilibrada y buenas prácticas de higiene durante su elaboración.

Fuente: LA NACION.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17