Un estudio propone usar mutaciones del cáncer resistente como blanco para nuevas terapias

Actualidad03/01/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Células cancerígenas (Foto: koto_feja/Freepik)
Células cancerígenas (Foto: koto_feja/Freepik)

Cuando un tratamiento oncológico deja de funcionar, el escenario clínico suele volverse más complejo. En muchos cánceres metastásicos, las terapias que inicialmente logran frenar la enfermedad pierden efectividad con el tiempo porque las células tumorales incorporan mutaciones que les permiten sobrevivir y seguir multiplicándose. Ese fenómeno, conocido como resistencia al tratamiento, representa uno de los mayores obstáculos actuales en oncología.

Un trabajo reciente del Instituto Weizmann de Ciencias propone una estrategia distinta frente a ese problema. El estudio, liderado por la profesora Yardena Samuels, plantea aprovechar justamente esas mutaciones asociadas a la resistencia para convertirlas en un punto vulnerable del tumor. La investigación sugiere que las alteraciones genéticas que hoy permiten al cáncer evadir los fármacos pueden transformarse en señales reconocibles por el sistema inmunológico.


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El trabajo, publicado en la revista Cancer Discovery, presenta una herramienta computacional llamada SpotNeoMet. Este desarrollo permite identificar de manera sistemática mutaciones de resistencia que aparecen con frecuencia en distintos pacientes y que dan lugar a fragmentos proteicos denominados neoantígenos. Estos neoantígenos resultan exclusivos de las células cancerosas y no están presentes en tejidos sanos, lo que los convierte en posibles blancos terapéuticos.

Como prueba de concepto, el equipo se enfocó en el cáncer de próstata metastásico, una patología en la que la mayoría de los pacientes desarrolla resistencia a los tratamientos disponibles. En colaboración con centros médicos de Israel, Norteamérica y Europa, los investigadores detectaron tres neoantígenos que mostraron respuestas prometedoras tanto en ensayos de laboratorio como en modelos murinos. Los resultados sugieren que estos blancos podrían utilizarse para diseñar inmunoterapias dirigidas a tumores que ya no responden a las opciones convencionales.


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El alcance potencial de este enfoque resulta significativo si se consideran las cifras actuales de la enfermedad. En 2025, el cáncer de próstata registró 1.466.680 casos nuevos y 396.792 muertes a nivel mundial, consolidándose como una de las neoplasias más frecuentes entre los varones. Frente a ese panorama, encontrar alternativas para estadios avanzados representa una necesidad persistente.

En ese sentido, Samuels explicó que “las mismas mutaciones que permiten a un tumor evadir un fármaco pueden, mediante inmunoterapia precisa, convertirse en el punto débil del cáncer”. La investigadora remarcó además que, a diferencia de estrategias personalizadas para cada paciente, este tipo de terapias podría aplicarse a grupos amplios con perfiles genéticos similares, lo que facilitaría su implementación clínica.


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La propuesta no elimina la complejidad del cáncer resistente, pero introduce un cambio conceptual relevante. En lugar de ver las mutaciones como un callejón sin salida terapéutico, el estudio sugiere utilizarlas como una nueva vía para frenar la progresión de la enfermedad. Los autores señalan que el principio identificado podría extenderse a otros tipos de tumores y abrir un campo de investigación con impacto futuro en la oncología.

Fuente: Infobae.

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