
Tratamientos oncológicos y verano: alertan sobre cuidados extra para proteger la piel
Actualidad06/01/2026
REDACCIÓN
El verano incrementa la exposición al sol y obliga a reforzar el cuidado de la piel, una recomendación que cobra especial relevancia en personas que atraviesan tratamientos oncológicos. La radiación solar puede generar efectos adversos inmediatos y también consecuencias a largo plazo, por lo que los recaudos no se limitan a lo estético, sino que forman parte del cuidado integral de la salud.
El Carlos Silva, director médico y coordinador del Área de Acompañamiento al Paciente de LALCEC, explicó que no todos los tratamientos producen el mismo impacto cutáneo, aunque algunos fármacos sí pueden aumentar la sensibilidad al sol. En ese sentido, señaló: “Algunos medicamentos usados para tratar tumores pueden generar efectos secundarios en la piel o volver la piel más sensible a la radiación solar, pero no ocurre con todos los tratamientos”.
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El especialista detalló que la quimioterapia y la inmunoterapia pueden provocar diferentes tipos de lesiones cutáneas, aunque en la mayoría de los casos no dejan secuelas permanentes. Aun así, remarcó la necesidad de mantener un control médico cercano y sostuvo: “Es importante consultar al médico para confirmar si el fármaco que uno está recibiendo puede estar causando efectos secundarios en la piel y hacer un seguimiento adecuado”. También advirtió que muchas señales se minimizan o se atribuyen a causas ajenas al tratamiento.
Entre las principales recomendaciones, Silva insistió en limitar la exposición solar, incluso en días nublados. Según explicó: “Es fundamental evitar la exposición al sol en las horas pico, incluso cuando está nublado, ya que los rayos atraviesan las nubes”. A eso sumó el uso de protector solar con FPS 50, aplicado antes de salir y reaplicado cada dos horas o luego del contacto con el agua.
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La protección física también ocupa un lugar central. El médico aconsejó usar ropa clara, de mangas largas, para cubrir las zonas más expuestas, y destacó la importancia de proteger la cabeza: “Se recomienda además proteger el cuero cabelludo con un sombrero, ya que esa área también suele recibir mucha radiación solar”.
Durante el tratamiento oncológico, los cuidados se amplían a hábitos cotidianos. Mantener una buena hidratación, tanto mediante la ingesta de agua como con el uso diario de cremas hidratantes, ayuda a sostener la barrera cutánea y reducir molestias asociadas a la sequedad.
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El seguimiento profesional cumple un rol central en la prevención. En ese marco, Silva indicó: “Se recomienda realizar un control anual con un dermatólogo, preferentemente antes del verano”, ya que permite ajustar pautas de cuidado y detectar lesiones que requieren observación.
Por último, el especialista pidió consultar de manera inmediata ante la aparición de lesiones que persisten, cambian de forma o color, presentan bordes irregulares, sangran o crecen con el tiempo. La detección temprana y el acompañamiento médico resultan determinantes para reducir riesgos y evitar complicaciones durante el tratamiento.
Fuente: NA.















