

La cantante suma un nuevo capítulo lejos del escenario con una sociedad inmobiliaria propia. El proyecto lleva sello familiar, inversión millonaria y un nombre que remite a su universo artístico.


Emilia Mernes abrió una puerta que pocos esperaban. Mientras su agenda musical sigue activa, la artista decidió avanzar sobre otro terreno y formalizó su ingreso al negocio inmobiliario con una sociedad anónima registrada en la Argentina.
La firma se llama Perra Exclusive S.A. y nació con un capital inicial de 30 millones de pesos. El nombre no es casual: remite a uno de sus temas más reconocidos y conecta el proyecto con su identidad pública.
La estructura deja claro el reparto de roles. Emilia posee el 95% de las acciones y figura como directora suplente. Su madre, Liliana Gabriela Rueda, asumió la presidencia y quedó al frente de la gestión cotidiana.
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La inscripción se realizó el 18 de diciembre de 2025, con domicilio legal en la Ciudad de Buenos Aires y una vigencia prevista de 99 años. El dato pasó por el Boletín Oficial sin estridencias, pero marcó un paso firme.
El estatuto habilita un abanico amplio de actividades. Compra, venta y alquiler de inmuebles, administración de consorcios y proyectos residenciales, comerciales e industriales aparecen entre las funciones autorizadas.
La empresa también puede lotear terrenos, remodelar propiedades y actuar como intermediaria. A eso se suma la posibilidad de organizar ferias, exposiciones y eventos del sector, un cruce poco habitual entre negocios y visibilidad pública.
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Otro punto que sobresale es la facultad para buscar financiamiento y otorgar créditos destinados a proyectos inmobiliarios. La sociedad incluso puede invertir en otras compañías del rubro mediante participaciones accionarias.
El rol de la madre no resulta decorativo. Liliana Rueda acompaña a Emilia desde sus primeros pasos artísticos y ahora aparece como respaldo central en esta etapa, con un perfil más técnico y administrativo.
No es la primera experiencia societaria de la cantante. Meses antes, ambas habían registrado otra firma orientada a espectáculos y gestión artística, ligada de forma directa a la carrera musical.
Mientras su vida personal ocupa titulares por rumores y gestos virales, Emilia avanza en silencio sobre un nuevo mapa. Entre canciones y contratos, los ladrillos ya forman parte de su futuro inmediato.















