
El poncho al viento y una noche inicial: Soledad vuelve al origen de su historia
Otros Temas08/01/2026
REDACCIÓN
El 7 de enero guarda una marca especial en la música popular. Ese día de 1996, una adolescente santafesina pisó un escenario por primera vez sin saber que el recuerdo iba a crecer con el paso del tiempo.


Treinta años después, Soledad Pastorutti volvió a Gálvez. El regreso no buscó nostalgia fácil. Apuntó al origen, a esa escena mínima donde todo empezó junto a su hermana Natalia, en un festival solidario que aún resuena.
Desde sus redes, la artista abrió el archivo íntimo. “Hoy se cumplen treinta años del día en que me subí a cantar por primera vez, junto a mi hermana Nati Pastorutti”, escribió, con la fecha grabada en la memoria.
En ese relato aparece un gesto simple que luego se volvió símbolo. “Desde ese día revoleo el poncho… gracias a Pucho Ottolini, que hizo ese gesto primero y yo lo imité”, recordó Soledad, con nombre y apellido.
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El poncho, entonces, no nació como estrategia. Surgió como reflejo. Un movimiento espontáneo que quedó ligado a su figura y que todavía acompaña cada salida al escenario.
Durante su visita a la ciudad, la cantante habló sin rodeos. “Gálvez es parte de mi historia. Acá revoleé por primera vez el poncho”, dijo, frente a quienes también formaron parte de aquella noche.
La gratitud atraviesa cada palabra. Soledad piensa este aniversario como un agradecimiento colectivo, no solo a un lugar, sino a los pueblos que la acompañaron en el recorrido.
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Ese espíritu también mira hacia adelante. “Mi deseo es agradecerles por el cariño y por todo lo que me han dado”, expresó al anticipar una gira que recorrerá esas tres décadas de música.
Las imágenes suman otra capa al relato. Fotografías en blanco y negro muestran a dos hermanas jóvenes, firmes frente al público, bajo carteles oficiales y banderas que hoy parecen parte de otra época.
Treinta años después, el poncho sigue en el aire y la voz mantiene su raíz. La historia empezó en Santa Fe, con un gesto prestado y una canción compartida, y todavía encuentra motivos para volver a contarse.














