
El origen militar de las granadas profundiza la investigación y los operativos en la cordillera
Policiales08/01/2026
REDACCIÓN
La aparición reiterada de granadas en distintos puntos de la cordillera chubutense abrió un escenario de máxima preocupación institucional, no solo por el riesgo directo que implican estos artefactos, sino por su procedencia militar confirmada. La información oficial permitió establecer que se trata de material de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, lo que llevó a replantear las hipótesis iniciales.
Según precisiones brindadas por el Gobierno provincial, los explosivos corresponden a granadas de mano fragmentarias FMK2, fabricadas por Fabricaciones Militares y provistas únicamente al Ministerio de Defensa. Se trata de dispositivos con una carga de Compuesto B, una mezcla de hexógeno y TNT, diseñada para generar fragmentación letal al detonar.
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En el caso de los artefactos hallados en la zona del Lago Epuyén, las evaluaciones técnicas indicaron que conservan la carga explosiva, aunque no poseen el detonador que inicia la secuencia del tren explosivo. Esta condición no elimina el riesgo, ya que una exposición extrema al calor o un impacto de gran magnitud podría provocar una detonación accidental.
Los informes oficiales detallan que el radio letal de estas granadas alcanza aproximadamente cinco metros, mientras que los fragmentos metálicos podrían causar lesiones hasta cien metros de distancia. El contexto ambiental agrava el cuadro. La sequedad del territorio, combinada con vientos intensos, eleva la probabilidad de que una explosión genere incendios forestales de rápida propagación. Por ese motivo, el gobierno provincial dispuso un operativo especial en el paraje Las Golondrinas, dentro del departamento Cushamen.
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El despliegue incluye fuerzas federales, personal del GEOP de la Policía del Chubut y un gabinete interministerial con participación de Desarrollo Social, ante la necesidad de prevenir daños humanos y ambientales. La intervención busca asegurar la zona y reducir cualquier margen de riesgo adicional.
En paralelo, la investigación sumó un componente estratégico. Fuentes oficiales confirmaron el trabajo conjunto con la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que ya analiza informes sobre pasos sospechosos entre Chile y Argentina. Esta línea de análisis incorpora una dimensión transfronteriza al caso.
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En declaraciones públicas, el gobernador explicó que la hipótesis inicial apuntó a un descarte individual de armamento ilegal, pero que las inscripciones identificadas en las granadas obligaron a reformular el escenario. “Lo primero que se pensó es que era un loquito que se deshacía de un arsenal ilegal porque esas granadas son exclusivamente de las Fuerzas Armadas; por lo tanto o alguien las robó o alguien las vendió. Ahora que se vieron esas inscripciones abrimos una nueva hipótesis”, expresó.
El gobierno también vinculó el episodio con antecedentes recientes en la región y recordó actuaciones previas de las fuerzas de seguridad. “Todos los años pasa esto. No es algo nuevo. El año pasado detuvimos a varios de la banda de (Facundo) Jones Huala”, se señaló, al contextualizar la gravedad del caso.
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Como medida preventiva adicional, el Gobierno del Chubut confirmó la apertura de una licitación para instalar cámaras de videovigilancia en la comarca andina. El objetivo es disuadir acciones delictivas, fortalecer el control territorial y aportar evidencia temprana ante movimientos irregulares en una zona de alta sensibilidad.
















