
Entre fuego y desgaste: el Hospital de El Hoyo asistió a los brigadistas que combaten en la Cordillera
Chubut11/01/2026
REDACCIÓN
Cuando el humo todavía permanecía en el aire y el cansancio acumulado marcaba cada gesto, el Hospital Rural de El Hoyo se convirtió en un punto de contención esencial para quienes regresaban del frente del incendio en Puerto Patriada. Lejos del ruido operativo, el ingreso de los brigadistas al centro de salud abrió otra etapa del trabajo, igual de necesaria y profundamente humana.



Durante el momento de repliegue del sábado, el hospital desarrolló un dispositivo de asistencia integral pensado para atender las consecuencias invisibles de largas horas de exposición al fuego. Médicos, personal de enfermería y profesionales de distintas áreas trabajaron de manera coordinada para evaluar el estado general de cada brigadista que atravesó la guardia.

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El equipo de salud incluyó médicos clínicos y una neumonóloga, una presencia determinante en un contexto marcado por la inhalación constante de humo. Se realizaron controles de toxicidad, con evaluaciones específicas en vías aéreas y también sobre la ropa de trabajo, una medida que permitió detectar niveles de exposición y prevenir complicaciones posteriores.

La atención no se limitó a lo respiratorio. En cada consulta se abordó el cuerpo completo, con lavados nasales y oculares, higiene de pies y revisiones generales orientadas a identificar lesiones que muchas veces pasan inadvertidas durante la emergencia. En varios casos, los profesionales detectaron ampollas y heridas, que requirieron curaciones inmediatas.
El desgaste también se expresó en malestares menos visibles pero igual de frecuentes. El hospital atendió consultas gastrointestinales, con síntomas como diarrea y molestias estomacales, y se administró la medicación necesaria para estabilizar a quienes lo necesitaban antes de un nuevo descanso o eventual regreso al operativo.

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Uno de los espacios más valorados por los brigadistas fue el área de kinesiología, donde se brindó asistencia destinada a aliviar el cansancio muscular acumulado, en especial en piernas y espalda. Masajes y tratamientos específicos ayudaron a descomprimir cuerpos sometidos a extensas jornadas sobre terrenos irregulares y exigentes.

El trabajo del personal sanitario se sostuvo sin estridencias, con una lógica clara: cuidar a quienes cuidan. Cada intervención tuvo como objetivo permitir que los brigadistas recuperaran fuerzas, minimizar riesgos y evitar que el desgaste físico se transformara en una lesión mayor.
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En ese contexto, el hospital funcionó como un espacio de pausa y reparación, donde la urgencia no se medía en sirenas sino en respiraciones más tranquilas, músculos menos tensos y cuerpos atendidos con respeto. Un trabajo que no suele ocupar titulares, pero que resulta indispensable para que el esfuerzo colectivo pueda sostenerse.

Mientras el incendio seguía activo en la cordillera, puertas adentro del Hospital Rural de El Hoyo se consolidó otra forma de combate: la de la salud pública presente, el profesionalismo cotidiano y la vocación de servicio puesta al límite, acompañando a quienes dejaron todo en el terreno.
Fuente: La Radio de la Cordillera














