
Dakar: Puck Klaasen ganó una etapa junto a un bombero argentino de copiloto
Deporte11/01/2026
Sergio Bustos
La 48ª edición del Rally Dakar sumó una historia que llamó la atención en la categoría Challenger: Puck Klaassen, una piloto neerlandesa de 23 años, ganó una etapa junto al navegante argentino Augusto Sanz, bombero voluntario de Exaltación de la Cruz. El resultado no aparece como un golpe de suerte aislado, sino como la consecuencia de un salto rápido de nivel en apenas dos temporadas dentro del rally raid. En un terreno donde la experiencia suele pesar, la dupla quedó en el radar por rendimiento y regularidad.


Klaassen llegó al Dakar con un recorrido previo que combina motor y disciplina física, pero sin décadas de autos encima. Contó que su base se armó desde chica, con karting y motocross, y que recién hace poco se metió de lleno en competencias sobre cuatro ruedas. “Empecé a competir en karts y motocross desde que era niña”, explicó, y agregó otra definición que pinta su perfil: “siempre he sido muy apasionada por todo lo que tenga motor y que vaya rápido”.
Su historia también rompe con la idea de una identidad deportiva única, porque creció lejos del lugar donde nació. Klaassen nació en Países Bajos el 8 de octubre de 2002, pero se crio en Sudáfrica y convive con esa doble pertenencia. Lo dijo sin vueltas: “crecí en Sudáfrica… y ahora también me siento sudafricana porque he vivido allí toda mi vida”. Corre con licencia neerlandesa y lleva ambas banderas en su buzo antiflama.
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En paralelo a los deportes de motor, sumó equitación durante siete años y llegó al salto ecuestre con una altura exigente. “Hice salto ecuestre hasta los 1,40 metros con mis hermanas”, relató, antes de explicar cómo ese camino terminó en el rally raid. La transición no aparece solo como una elección: también incidió una lesión en una pierna cuando corría en moto, que la empujó a reordenar su actividad.
El primer Dakar lo vivió en familia. Hace dos años debutó en la categoría Classic, destinada a vehículos hasta 2005, con su padre Sebastiaan Klaassen como navegante y un Porsche Martini como símbolo de esa etapa inicial. Ella manejó y, según el relato, esa experiencia la dejó con ganas de ir por más y buscar un nivel superior. Ese paso resultó rápido: gestionaron el salto a Challenger, una categoría mucho más exigente.
En ese punto entró un nombre que funciona como puente con el automovilismo argentino. El manager Marcelo Carballar se acercó, habló con el padre y propuso que Puck compitiera en Challenger, y además le acercó un navegante. Klaassen recordó ese momento y también el inicio de la sociedad deportiva: “Augusto fue mi primer copiloto… cuando hice mi primer Rally Raid en el Abu Dhabi Desert Challenge”. Desde entonces, remarcó que el vínculo se mantuvo y se consolidó con carreras y entrenamientos.
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La relación dentro del auto ocupa un lugar central en su explicación del salto de rendimiento. Klaassen lo describió desde la confianza y el trabajo cotidiano: “Tenemos una relación muy buena. Dentro y fuera del auto. Es un navegante increíble y realmente me da mucha confianza como piloto”. En una carrera donde los errores de navegación cuestan horas, esa coordinación se vuelve determinante para sostener ritmo sin romper el vehículo.
El prototipo con el que corre también marca el tipo de exigencia en Challenger. Klaassen maneja un vehículo del GRally Team con un motor turbo de 1.000 cm3 y unos 177 caballos de potencia, un combo que exige precisión y lectura constante del terreno. En carrera, contó una escena que muestra el rol del navegante como sostén técnico cuando aparece un problema: “En la cuarta etapa tuvimos un problema mecánico por mi culpa… pero de alguna manera él encontró la forma y lo hizo funcionar”. Y sumó una frase con humor que revela cómo se hablan en plena tensión: “Él siempre me dice que manejo como su abuela (risas)”.
Sanz también aportó su mirada sobre el método de trabajo y evitó quedarse solo con el triunfo de etapa. El argentino explicó la construcción del rendimiento con continuidad, entrenamiento y convivencia deportiva: “venimos trabajando bastante con Puck. Entrenamos mucho, corrimos varias carreras… Nos llevamos excelente adentro y afuera del auto”. En el mismo tramo, dejó su diagnóstico sobre lo que más pesa: “creo que esa es la clave, trabajar”.
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Más allá de la victoria parcial, el Dakar también les mostró el costo de cualquier demora. Después de ganar una etapa, llegaron a ubicarse segundos en la general de Challenger, pero un contratiempo los hizo retroceder. Klaassen eligió no dramatizar y sostuvo una idea típica de la carrera, donde todo cambia día a día: “es Dakar y cualquier cosa puede pasar”. También dejó una frase que define su manera de seguir: “Vamos a empujar y vamos a luchar hasta el final”.
El calendario que viene la conecta con Argentina y con un regreso que ya espera. Recordó su paso por una carrera nacional en 2024 y anticipó que vuelve en mayo, del 24 al 29, para una fecha del Mundial de rally raid en el país. Lo dijo con ansiedad deportiva y con una cuenta pendiente: “No puedo esperar a ir a Argentina… estoy muy emocionada de volver y tener revancha”. Además, esa visita trae un plan paralelo que no se relaciona con la arena: Klaassen estudia enología y quiere conocer una bodega en Mendoza.














