

El operativo la sorprendió en la mañana y, según su relato, llegó sin un aviso previo que le permitiera anticipar el momento. Rocío Brizuela, oriunda de Pergamino e integrante de la comunidad Lorenzo Pulgar Wentuquidel, afirmó: “Hoy a las 10 de la mañana me despierta la Policía con una orden de allanamiento que acá la tengo”. En el mismo pasaje, remarcó un punto que le resultó llamativo: “No tiene ni nombre ni domicilio”.


Brizuela explicó que el procedimiento se enmarcó en la investigación por el incendio forestal en la Comarca Andina, con intervención policial en su vivienda y en otras casas de su entorno. Dijo que al inicio el clima no escaló porque aceptaron que se concretara la medida. “Supuestamente dice que es por investigación sobre el incendio”, señaló sobre la orden. Y agregó: “Dijimos: ‘bueno, dejalos que hagan su trabajo’”.
Con el correr de las horas, su lectura cambió al enterarse de que no se trataba de un único domicilio. “Me allanaron a mí y dos viviendas más en el pueblo, de amigos míos que frecuento. Ahí ya me di cuenta que era algo más”, afirmó. En su reconstrucción, ese dato amplió la dimensión del operativo y la dejó con más preguntas que certezas. También sostuvo que el despliegue incluyó la revisión de pertenencias y espacios habituales.
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Según el texto que sirve de base, los allanamientos se realizaron en viviendas cercanas al lugar donde se inició el fuego en Puerto Patriada y se concretaron después de analizar cámaras de seguridad. En ese análisis, se observó una acción considerada sospechosa vinculada a dos camionetas, siempre de acuerdo a lo informado. En el marco de esos procedimientos, se secuestraron teléfonos celulares. Ese punto se repite en el testimonio de Brizuela, que puso el acento en qué se llevaron y qué no encontraron.
La mujer sostuvo que no apareció ningún elemento incriminatorio durante las requisas. “Solo dijeron que era investigación por incendio y buscaron, no encontraron nada de lo que buscaban. Solo los celulares y se los llevaron”, afirmó. En otra parte de su declaración insistió con el mismo dato para despejar dudas: “Nos llevaron el celular mío, el de mi mamá y el de mi pareja y nada más. No, no encontraron nada de lo que buscaban”. La escena, según su versión, terminó con el retiro de esos dispositivos y sin otros secuestros.
En diálogo con C5N, Brizuela también habló de su pertenencia comunitaria y del vínculo familiar que la une al territorio. “Es mi bisabuelo, es esa persona y bueno, esto lo originó para que para toda su familia, no importa donde hayas nacido”, expresó al referirse a Lorenzo Pulgar Wentuquidel. En el mismo tramo, marcó su identidad: “Nosotros nos identificamos como mapuche, obvio, por eso estamos acá en el territorio”. Esa explicación apareció como respuesta a interpretaciones que, según su mirada, circulan alrededor del caso.
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El incendio, dijo, golpeó de manera directa su vida cotidiana, más allá de cualquier línea investigativa. “A mí se me quemó la casa, los animales. Tengo dos caballos muertos, se me desaparecieron los perros, los gatos, parte de las gallinas”, relató. La enumeración dejó expuesto un daño concreto y personal, con pérdidas que no se limitan a lo material. También pidió ayuda al describir el impacto que todavía siente en el día a día.
Frente a las sospechas que se desprenden de la causa, negó cualquier vinculación con el inicio del fuego y cuestionó el rumbo que, según entiende, toma la pesquisa. “Me sorprende porque si la investigación va por esos lados, la verdad es un desastre”, sostuvo. Y remarcó con una frase central: “Yo no voy a andar haciendo daño a mis propios animales, a mi propia casa, a mi propia familia”. En esa línea, insistió en que el incendio no aparece para ella como un hecho ya cerrado.
También respondió a los rumores sobre conflictos internos dentro de la comunidad a la que pertenece. “Diferencias hay en todas las familias, pero no al punto de generar esto”, afirmó, y sumó: “Esto es una crueldad humana terrible y el incendio sigue todavía, no es que ya se terminó”. Hacia el final, aportó un dato sobre la ocupación permanente del lugar y la composición familiar. “Todos nos identificamos, mis tías, todos, por más que no vivan acá, ellos la sangre la tienen, el origen, de dónde vienen, quiénes son. No importa dónde vos hayas nacido. Claro, es la familia y no importa dónde vivas”, dijo.





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