
Defensas rusas en Venezuela no operaron durante el ataque y dejaron el cielo sin cobertura
Actualidad13/01/2026
REDACCIÓN
Los sistemas antiaéreos de fabricación rusa que Venezuela presentó durante años como respaldo estratégico quedaron en el centro de una nueva controversia tras el ataque de Estados Unidos que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Según funcionarios estadounidenses citados en el informe, la mayoría de las defensas no estaba conectada al radar cuando helicópteros norteamericanos ingresaron al espacio aéreo venezolano, un dato que expuso una vulnerabilidad inesperada.


La nota describe que equipos como los S-300 y Buk-M2, adquiridos por Caracas como símbolo de alianza con el Kremlin, no respondieron en el momento decisivo. Además, un análisis de fotografías, videos e imágenes satelitales indicó que componentes completos permanecían almacenados en lugar de estar desplegados, lo que refuerza la hipótesis de un sistema degradado por falta de mantenimiento y problemas operativos.
OTRAS NOTICIAS:
El informe sostiene que, pese a meses de advertencias, las fuerzas venezolanas llegaron al episodio sin preparación suficiente. En esa línea, se menciona una lectura interna sobre el rendimiento del aparato militar: la incompetencia y las fallas de logística habrían incidido en el éxito de la operación estadounidense, con defensas “esencialmente desconectadas” y posiblemente inactivas desde hacía años.
En esa reconstrucción aparece también el peso de factores estructurales. El exjefe de estación de la CIA en Venezuela, Richard de la Torre, resumió el deterioro con una frase directa: “Tras años de corrupción, mala logística y sanciones, todos esos factores, sin duda, habrían degradado la capacidad operativa de los sistemas de defensa aérea de Venezuela”. La explicación apunta a repuestos faltantes, carencias de conocimientos técnicos y dificultades para sostener equipos complejos.
OTRAS NOTICIAS:
El texto incorpora además la mirada sobre el rol de Rusia en el fracaso del sistema. En ese punto, se plantea que instructores y técnicos rusos debían garantizar la operatividad y la integración de los dispositivos, pero la guerra en Ucrania habría limitado recursos y atención. De la Torre lo expresó así: “Las propias exigencias bélicas de Rusia en Ucrania pueden haber limitado su capacidad para sostener esos sistemas en Venezuela y garantizar que estuvieran plenamente integrados”.
Incluso se desliza otra posibilidad: que Moscú dejara que parte del equipamiento se deteriorara para evitar una escalada mayor con Washington. Dos exfuncionarios estadounidenses citados indicaron que si fuerzas venezolanas derribaban una aeronave norteamericana, el costo político para Rusia podía escalar de manera significativa, un contexto que explicaría un apoyo menos activo del esperado.
OTRAS NOTICIAS:
La compra de sistemas rusos se remontó a 2009, en un paquete más amplio de reequipamiento militar que incluyó cazas Su-30, tanques T-72 y miles de misiles portátiles tierra-aire, los Manpads. En aquel momento, Hugo Chávez buscó instalar una idea de disuasión frente a Estados Unidos y lo dijo sin vueltas: “Con estos cohetes va a ser bien difícil que vengan a bombardearnos”.
Sin embargo, el relato indica que los Manpads tampoco tuvieron un papel determinante durante el operativo. En octubre, Maduro se mostró confiado sobre ese arsenal y aseguró: “Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder del Igla-S, y Venezuela tiene nada más y nada menos que 5000”. Aun así, el reporte menciona que los registros visuales apenas muestran un disparo aislado de un sistema portátil y luego un contraataque intenso.
OTRAS NOTICIAS:
En el plano táctico, el material revisado ubica impactos en puntos donde existían emplazamientos o depósitos vinculados a Buk. Se mencionan episodios en La Guaira, Catia La Mar, la base aérea de La Carlota y un aeropuerto en Higuerote, con imágenes de lanzadores destruidos y depósitos bombardeados. El analista militar Yaser Trujillo sintetizó la evaluación con un diagnóstico severo: “Las fuerzas armadas venezolanas estaban prácticamente desprevenidas ante el ataque estadounidense”, y agregó: “Sus tropas no estaban dispersas, el radar de detección no estaba activado, desplegado ni operativo. Fue una cadena de errores que permitió a Estados Unidos operar con facilidad frente a una amenaza muy baja del sistema de defensa aérea venezolano”.
Después de la captura de Maduro, el texto describe un reordenamiento geopolítico con consecuencias para la presencia rusa en la región. El exdiplomático Brian Naranjo planteó que la imagen de Moscú queda dañada tras el episodio y lo expresó con crudeza: “Creo que, tras esta crisis, el prestigio ruso quedará bastante empañado”. En la misma línea, agregó: “No estuvieron allí cuando Venezuela los necesitó” y cerró con otra frase: “Han quedado expuestos como un tigre de papel”.
Fuente: LA NACION.
















