La depresión no equivale a “estar bajón”: adolescentes y un dato duro en la región

Chubut13/01/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Vanina Botta
Vanina Botta

En Puerto Madryn, una entrevista de #MODO17 puso sobre la mesa una frase repetida en la vida cotidiana y la corrió del lugar liviano donde suele quedar. La médica especialista en psiquiatría Vanina Botta pidió distinguir entre tristeza y una enfermedad con criterios definidos, en una charla atravesada por datos, prevención y un diagnóstico social sobre la época.

En el marco del Día Mundial dedicado a visibilizar la problemática, Botta arrancó con una estadística global que mostró la magnitud del tema. “En el mundo 300 millones de personas conviven con esta enfermedad que es la depresión”, dijo, y ubicó la discusión lejos de la frase rápida de “estoy redepre” que aparece como muletilla en charlas informales.

Sobre ese punto, la psiquiatra marcó una diferencia central: “La depresión es una enfermedad médica, biológica”. Explicó que existen “alteraciones en la química de nuestro cerebro, en los neurotransmisores” y también cambios en pensamiento, ánimo, voluntad y cuerpo, por lo que no alcanza con describir un día triste o un duelo para hablar de lo mismo.


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Botta insistió en que la depresión se diagnostica con parámetros claros y no por intuición. “Tiene criterios diagnósticos, que están bien establecidos desde hace mucho tiempo”, afirmó, y sumó que también influyen causas biológicas y genéticas. En ese sentido, planteó que una parte del problema aparece cuando las personas se autodiagnostican o diagnostican a otros sin evaluación médica.

Al hablar de tratamientos, evitó la idea de una solución única y remarcó la combinación de herramientas. “Existen tratamientos nuevos y muy eficaces para tratar la depresión”, señaló, y explicó el uso de antidepresivos que actúan sobre “un neurotransmisor que se llama serotonina”. También precisó un rango temporal: “El tratamiento debe durar entre 9 meses y 12 meses”, dentro de un esquema que incluye otras “patas”.

En esa explicación, Botta sostuvo que lo biológico no agota las causas y que el abordaje necesita contemplar el contexto. “Vivimos en una sociedad, en una comunidad como muy hostil”, expresó, y enumeró factores como discriminación, pobreza, marginalidad y guerra. Desde su mirada, esas condiciones inciden en el estado de ánimo y pueden empujar hacia cuadros depresivos, por lo que también importa pensar “posibles soluciones” más allá del fármaco.


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La médica hizo un planteo que conectó con la vida diaria y con el modo en que se habla y se convive. “Estamos cada vez más intolerantes, más individualistas, más narcisistas”, sostuvo, y relacionó esa dinámica con la soledad. “El cerebro está hecho para estar en grupos y es un cerebro social”, afirmó, y explicó que el aislamiento puede disparar una espiral de pensamientos negativos, culpa y ruina que se asocia con la depresión.

Cuando el conductor le preguntó por señales de alarma clínica, Botta enumeró síntomas que ayudan a identificar un cuadro posible y a pensar un seguimiento profesional. Mencionó “estado de ánimo decaído”, “pensamientos negativos, catastróficos”, “pensamientos de muerte”, alteraciones del sueño y del apetito, y falta de voluntad. También corrigió una frase frecuente para quien atraviesa depresión: “La persona con depresión no puede, no es que no quiere, no puede”.

En esa parte de la entrevista, la psiquiatra sumó vínculos con el cuerpo y con otros riesgos asociados. Dijo que la depresión se relaciona con mayor índice de eventos cardiovasculares y explicó que puede haber “cortisol muy elevado y la serotonina muy baja”, con efectos sobre inmunidad y sueño. Para ella, ese entramado refuerza la necesidad de “hacer un diagnóstico certero a tiempo y dar un tratamiento”.


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El tramo más sensible apareció cuando se habló de suicidio en clave local. Botta afirmó: “En Puerto Madryn en el 2025 hubo 19 suicidios consumados”, y lo describió como un llamado de atención para prevención y trabajo en red. En esa línea subrayó una idea sobre el sufrimiento: “La persona que se suicida no es que se quiere morir, no sabe qué hacer con su sufrimiento tan grande que tiene”.

Al abordar edades, Botta señaló un cambio de época. “Actualmente la depresión está atravesando todos los grupos etarios”, dijo, y mencionó “infancias con depresión” y “un montón de adolescentes con depresión”, incluso en un tiempo de hiperconexión donde, según su mirada, los jóvenes igual se sienten solos. En ese marco, afirmó: “El suicidio es la primera causa de muerte en adolescentes” y apuntó especialmente a varones.


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Hacia el final, la conversación abrió una salida posible desde lo vincular, sin prometer atajos. Botta sostuvo que, además de medicación y psicoterapia, el tratamiento busca que la persona recupere de a poco el disfrute y el contacto. “De a poquito la persona pueda volver a encontrarse con otros, pueda volver a salir, a vincularse, a enamorarse, a disfrutar de la naturaleza”, enumeró, y marcó que el disfrute es justamente algo que la depresión bloquea.

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