
La sonda soviética Kosmos 482 reingresará sin control y podría llegar a la superficie terrestre
Actualidad14/01/2026
REDACCIÓN
La nave espacial soviética Kosmos 482 transita sus últimos días en órbita y se espera su reingreso no controlado a la atmósfera terrestre en el transcurso de esta semana, según reportes de especialistas que monitorean desechos espaciales. El evento despierta atención internacional por la imposibilidad de determinar con exactitud dónde caerán sus restos, aunque los expertos coinciden en que las probabilidades de daños a personas son muy bajas.
El artefacto fue lanzado en 1972 con destino a Venus, pero una falla poco después del despegue frustró la misión y dejó a la sonda girando alrededor de la Tierra durante más de medio siglo. Desde entonces, permaneció como chatarra espacial hasta que la atracción gravitatoria del planeta comenzó a vencer su trayectoria, empujándola hacia una caída final.
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Uno de los aspectos que distingue a Kosmos 482 es su estructura diseñada para resistir condiciones extremas. A diferencia de satélites actuales, concebidos para desintegrarse al reingresar, esta nave incluía un módulo de descenso preparado para soportar las altas temperaturas y presiones de la atmósfera de Venus. Esa característica eleva la probabilidad de que fragmentos relevantes sobrevivan al ingreso y alcancen la superficie, en un fenómeno comparable al impacto de un meteorito de pequeñas dimensiones.
La incertidumbre sobre el punto exacto de caída es uno de los factores que más atención genera. Predecir el lugar de impacto de una reentrada no controlada sigue siendo un desafío técnico, aun con modelos avanzados y seguimiento constante. Los especialistas continúan observando la trayectoria para reducir márgenes de error a medida que se acerca el momento crítico.
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En declaraciones a NPR, Jonathan McDowell, astrónomo del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, señaló que “existe una probabilidad de que pueda impactar en algún lugar donde dañe propiedades”, y agregó que “hay una pequeña probabilidad —pero es como una entre miles— de que pueda herir a alguien”, subrayando el bajo riesgo para la población.
Otro de los especialistas que sigue el caso es Marco Langbroek, investigador de satélites en la estación holandesa SatTrackCam Leiden. A partir de su modelo de reingreso, advirtió que “probablemente será un impacto fuerte”, y expresó dudas sobre el funcionamiento del sistema de paracaídas, ya que las baterías de la nave llevan 53 años agotadas. Langbroek explicó que el módulo, de unos 500 kilos y un metro de tamaño, implica un riesgo similar al impacto de un meteorito.
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Las simulaciones elaboradas por distintos equipos científicos ubican el posible punto de caída en una franja muy amplia que se extiende desde Canadá hasta Rusia e incluso el extremo sur de Sudamérica. Otras proyecciones consideran el océano como destino final más probable, lo que reduciría de manera significativa cualquier consecuencia en tierra firme.
Fuente: LA NACION















