
El empleo privado formal profundiza la baja: 17.900 puestos menos en octubre
Actualidad14/01/2026
Sergio Bustos
El mercado de trabajo formal vuelve a mostrar una señal negativa en el segmento más observado por su peso y su estabilidad relativa. En octubre, el empleo asalariado privado registra una nueva contracción y consolida una secuencia que ya se extiende por varios meses. El dato se conoce tras un informe oficial y deja un número que vuelve a encender la discusión sobre el tipo de actividad que tracciona la economía.


La Secretaría de Trabajo informó que en el décimo mes del año se contabilizaron cerca de 6,2 millones de trabajadores formales en el sector privado. Ese nivel implica una reducción de 17.900 puestos respecto de septiembre, lo que marca la mayor pérdida mensual en un año y medio. El retroceso también se ubica como el quinto mes consecutivo de caída en el empleo asalariado privado.
La comparación con episodios recientes ayuda a dimensionar la magnitud del movimiento. Según el mismo registro, desde abril de 2024 no aparecía una variación negativa de ese tamaño, en un contexto donde la economía todavía acusaba el impacto de la devaluación inicial. En paralelo, el dato de octubre se conoce en un año atravesado por expectativas políticas y decisiones de empresas que tienden a moderar contrataciones cuando perciben ruido macroeconómico. Aun así, el informe no reduce el fenómeno a un solo factor y lo inscribe en una tendencia más larga.
OTRAS NOTICIAS
En la serie completa del período presidencial, la pérdida acumulada también suma volumen. Desde que Javier Milei ocupa la Presidencia, el empleo asalariado privado registra 176.900 fuentes laborales menos. Una parte importante de esa baja se concentra en el primer semestre de 2024, pero el retroceso no se agota ahí y vuelve a acelerar más adelante. Entre junio y octubre de 2025, el recorte suma 71.300 empleos destruidos, según los mismos datos.
El mapa sectorial refuerza la idea de que el ajuste pega con fuerza en ramas sensibles a la actividad. Los sectores más afectados resultan la industria manufacturera y la construcción, en línea con su desempeño en producción y obra. Al mismo tiempo, aparecen bajas en rubros que muestran crecimiento en otros indicadores, como petróleo y minería y también intermediación financiera, lo que agrega complejidad a la lectura. El cuadro sugiere que la recuperación, cuando aparece, no siempre se traduce en más empleo asalariado.
En esa discusión entra la mirada sindical y académica sobre el empleo industrial. Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA - Autónoma, pone el foco en la persistencia del deterioro y su profundidad por ramas. Campos afirmó: "el deterioro del empleo formal en la industria es alarmante" y agregó que "en los últimos dos años se perdieron más de 60.000 puestos de trabajo y solo se salva la rama alimentos y bebidas; el resto tiene rojos que llegan hasta el 15% contra noviembre de 2023 (industria textil)". La frase ubica la caída como un proceso que excede un solo mes y expone diferencias internas entre actividades.
OTRAS NOTICIAS
Otra arista del informe aparece cuando se mira la estructura del crecimiento económico y su capacidad de absorber mano de obra. El texto de referencia plantea que el esquema de expansión del Gobierno se apoya en sectores con menor intensidad laboral, que tienden a crear pocos puestos y, en algunos casos, recortan dotaciones por dinámicas propias de su producción. Esa caracterización se enlaza con lo que muestran los números: incluso en rubros con mejores señales de actividad, el mercado laboral no reacciona con la misma velocidad. En ese marco, el empleo asalariado privado queda como el primer termómetro que marca la distancia entre crecimiento y contratación.
Cuando se amplía el lente al resto del trabajo formal, aparecen otros movimientos que no logran revertir el saldo final. En el sector público se registran 3,4 millones de empleados, con una estabilidad relativa desde febrero, aunque en la etapa actual se contabilizan 63.100 trabajadores estatales afectados. El empleo en casas particulares retrocede por encima del promedio general y Campos atribuye parte del fenómeno a condiciones que desalientan el registro y a la pérdida de capacidad de pago de quienes demandan ese servicio. El conjunto de esos segmentos suma presión sobre el empleo total registrado.
El único bloque que muestra creación en los últimos dos años es el de los monotributistas, pero su crecimiento no compensa el derrumbe de los asalariados. En ese segmento, el incremento llega a 112.300 trabajadores, lejos de cubrir la caída conjunta del empleo asalariado privado, público y de casas particulares, que alcanza a 270.900 personas. La foto deja una tendencia: el sistema formal crece por vías más flexibles mientras se achica el empleo asalariado, que suele asociarse a mayor estabilidad y cobertura. Ese corrimiento también condiciona ingresos y consumo en el corto plazo.
OTRAS NOTICIAS
El capítulo salarial suma otra señal que acompaña el deterioro del empleo. El informe de Trabajo, basado en el SIPA, indica que en octubre aparece la segunda caída real consecutiva del salario en el sector privado formal, y el promedio de paritarias de noviembre sugiere un nuevo retroceso. En la comparación con noviembre de 2023, los sueldos quedan 2,6% por encima, aunque el pico del período se ubica en febrero de 2025 y desde ese punto los ingresos pierden 1,4% real.
Sobre el recorrido dentro de 2025, el economista Leopoldo Tornarolli, del CEDLAS, describió un comportamiento irregular que alterna subas y bajas mes a mes. Tornarolli señaló: "Aunque en todo 2025 estuvieron por encima de 11/2023, el comportamiento en el año fue errático: -subieron en enero y febrero (máximo) -cayeron en marzo y abril -subieron entre mayo y agosto -cayeron en septiembre y octubre". La secuencia refleja que el poder adquisitivo no sostiene una trayectoria continua y queda expuesto a cambios de precios, acuerdos salariales y ritmo de actividad. Con empleo en baja y salarios reales con retrocesos, el mercado laboral entra en 2026 con señales mixtas, pero con números que empujan hacia abajo el balance del trabajo formal.















