
Murió Rubén Patagonia a los 69 años, voz del folklore mapuche y del sur
Actualidad15/01/2026
Sergio Bustos
El músico Rubén Patagonia murió a los 69 años y su partida impacta en la escena cultural del sur argentino. Su nombre artístico se volvió referencia para públicos de distintas generaciones, con una obra asociada a la identidad patagónica. En la región, su figura se vinculó a un modo de cantar el territorio desde una mirada propia.


Patagonia nació como Rubén Chauque el 2 de julio de 1956 en Chubut y construyó una trayectoria que combinó música y pertenencia. Con el tiempo, su propuesta se integró al mapa de la música patagónica contemporánea. Ese recorrido lo ubicó como un referente para quienes buscan un folklore con raíces y mensaje.
En su camino artístico, sostuvo una búsqueda que unió sonoridades ancestrales con lenguajes más actuales. Esa mezcla le permitió dialogar con circuitos folklóricos y también con oyentes que llegaron desde otros géneros. El resultado se expresó en canciones que priorizan identidad, memoria y presencia de los pueblos originarios.
Su discografía reúne trabajos reconocidos dentro del repertorio patagónico y mapuche. Entre sus títulos figuran “Más Acá del Colorado”, “Miremos al Sur”, “Ay, Patagonia”, “Cutral-Có”, “Volver a Ser Uno” y “Historias” (2006). Ese listado resume una producción extensa, con registros que circularon en escenarios y espacios culturales de la región.
OTRAS NOTICIAS
Dentro de ese catálogo, algunos discos también se destacaron por sus créditos de producción. “Cutral-Có” se vinculó a la producción de Ricardo Iorio, mientras que “Volver a Ser Uno” contó con producción de León Gieco. Esos trabajos reforzaron la proyección de su obra y ampliaron puentes con otras escenas musicales.
La música de Rubén Patagonia sostuvo un eje persistente: contar el sur desde sus historias y sus pueblos. En sus letras y climas sonoros aparecen referencias a la Patagonia como territorio vivido, no como postal. Ese enfoque lo mantuvo activo en encuentros culturales donde la música se cruza con memoria e identidad.
Además del plano artístico, dejó una huella en el trabajo formativo y comunitario. En 1984 creó el taller “Volver a Ser Uno”, orientado al rescate y transmisión de culturas originarias como mapuche, aonikenk y selk’nam. La iniciativa se pensó para fortalecer identidad en nuevas generaciones y sostener espacios de aprendizaje cultural.
OTRAS NOTICIAS
Ese aporte educativo amplió su figura más allá del escenario y del estudio de grabación. Su presencia se asoció a talleres, charlas y actividades donde la cultura se transmite de manera directa. En ese punto, su legado no se limita a discos: también queda en prácticas y espacios que ayudó a construir.
Con su muerte, la Patagonia pierde a un artista que enlazó obra musical y tarea cultural con continuidad en el tiempo. Su recorrido deja un registro claro de una mirada sobre el sur argentino y sobre los pueblos originarios. La permanencia de sus canciones y de su trabajo formativo sostiene la dimensión de ese legado.














