
Boletas de luz con saltos en diciembre: qué cambió y por qué muchos pagaron el doble
Actualidad16/01/2026
Sergio Bustos
Las facturas de electricidad de diciembre volvieron a poner tensión en miles de hogares del AMBA, con casos en los que el monto final llegó a duplicarse respecto de meses anteriores. En muchos barrios, usuarios de Edenor y Edesur miraron la boleta con desconcierto y la asociaron de inmediato a un aumento directo del servicio. Sin embargo, el salto no se explica solo por una suba nominal, sino por un cambio en el modo de facturación que modificó el cálculo final.


Según la información relevada por Agencia Noticias Argentinas, en diciembre aparecieron boletas con incrementos de hasta el 100% para clientes de las dos distribuidoras. Esa diferencia en el monto se interpretó como un “tarifazo” en plena recta final del año, pero el texto fuente remarca que la causa principal se vincula a un ajuste técnico-administrativo. En concreto, el sistema de lectura y cobro dejó atrás un esquema y pasó a otro, con efectos inmediatos en el bolsillo.
El punto de partida está en una decisión del ENRE, que formalizó el cambio a través de la Resolución 730/2025. Desde noviembre, la lectura pasó de ser bimestral a mensual, algo que en condiciones normales podría traer mayor precisión o regularidad en el cobro. El problema apareció en la transición: el esquema anterior acumulaba días que no quedaban cargados en el nuevo circuito y ese remanente se trasladó a las boletas siguientes.
En el texto se lo define como un “problema de transición”, con una consecuencia directa para el usuario común: el sistema anterior dejaba un tramo de consumo sin facturar que ahora se cobra. Ese remanente se incorpora en dos cuotas, lo que “engorda” el monto final y deja boletas más altas tanto en diciembre como en enero. La sensación, en la práctica, se parece a un salto abrupto aunque el consumo real del hogar no cambie demasiado.
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Ese cuadro de fin de año no se explica sin mirar lo que pasó durante 2025 con los servicios públicos. La fuente plantea que el año cerró con una fuerte recomposición de tarifas que impactó en la economía diaria, aun cuando los valores siguen por debajo de referencias internacionales. En electricidad, el informe citado señala que las tarifas acumularon un alza del 13% en términos reales entre enero y octubre, con inflación descontada, algo que marca un cambio sostenido en el costo del servicio.
En paralelo, el gas natural mostró una corrección todavía mayor en el mismo período: el incremento real llegó al 23% entre enero y octubre. En ambos casos, los números muestran que el año dejó subas palpables, con un sendero que se sostiene mes a mes y no solo en un momento puntual. Para muchos hogares, esa corrección ya se venía sintiendo antes del cierre de diciembre, incluso sin tener todavía el impacto del cambio de facturación.
Otro dato que aporta el texto fuente surge de un informe de la consultora Economía y Energía, que analiza lo ocurrido en dólares. Medidas en esa moneda, las tarifas tuvieron un salto del 59% respecto de 2023, empujadas por la apreciación del peso y la quita de subsidios. El movimiento no solo se vincula a valores internos, sino también a la forma en que el esquema se reacomoda cuando se lo compara con precios más duros.
Aun así, el informe remarca que la Argentina sigue lejos de los promedios regionales y que continúa con tarifas residenciales bajas en relación con países vecinos. El texto cita de manera textual que “Argentina sigue mostrando los precios residenciales de electricidad y gas más bajos de América Latina”, con una ubicación por debajo de Chile, Brasil y Uruguay. Esa comparación sirve para dimensionar que, incluso con aumentos, la tarifa local se mantiene en un escalón inferior frente a otros mercados.
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En ese escenario, la transición hacia 2026 suma un nuevo cambio que vuelve a modificar las reglas de juego. Desde el 1° de enero de 2026 entra en vigencia el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que redefine quiénes mantienen el beneficio y en qué condiciones. Según el texto fuente, algunos usuarios residenciales perderán el subsidio y pasarán a pagar el precio pleno, mientras que otros seguirán con asistencia pero cubrirán una porción mayor del costo real.
El efecto final combina varias capas: tarifas que se recompusieron durante el año, boletas que suben por una transición administrativa y un esquema de subsidios que se vuelve más selectivo. En la lectura cotidiana, eso puede traducirse en meses donde las facturas aparecen más altas por razones distintas, incluso dentro del mismo bimestre. Para el usuario, entender qué parte corresponde a consumo, qué parte a precios y qué parte a facturación se vuelve central, sobre todo cuando el margen familiar se achica.














