Galicia ve crecer a los “vakamulos”, jabalíes de hasta 200 kilos que dañan cultivos

Actualidad16/01/2026Sergio BustosSergio Bustos
vakamulos
Los "vakamulos" de Galicia.

En Galicia, la expansión de la población de jabalíes arrastra un fenómeno cada vez más visible: la aparición de ejemplares descomunales, conocidos como “vakamulos”, que pueden superar ampliamente el tamaño habitual. No se trata de una subespecie distinta, sino de machos adultos que alcanzan edades elevadas y un peso fuera de escala. Aunque se mueven en áreas más alejadas de la actividad humana, también generan consecuencias en el campo y, en menor medida, en las rutas.

La explicación que circula entre especialistas y cazadores apunta a una combinación de tiempo, alimento y refugio. Estos animales suelen superar los 10 años y se benefician de zonas de difícil acceso, con abundante comida disponible, como castañas. En contraste, un jabalí “común” ronda los 60 kilos, mientras que estos ejemplares pasan el centenar y algunos registros mencionan casos cercanos a 200 kilos.

El nombre “vakamulo” nació en el terreno, no en un manual. Según se relata, lo acuñó Senén Ramos, jefe de la cuadrilla Monteros Ribeira Sacra, porque cazadores de otras regiones comparaban a esos jabalíes con vacas o mulos por su tamaño. La etiqueta se extendió rápido y terminó identificando a un tipo de ejemplar que, por edad y condiciones de vida, crece más de lo habitual. Ese uso popular no cambia la clasificación del animal, pero ayuda a describir un fenómeno local.


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La zona donde más se avistan es la Ribeira Sacra, especialmente los Cañones del Sil, entre Lugo y Ourense. Allí la orografía abrupta y escarpada complica el acceso humano y, a la vez, ofrece un entorno favorable para que los animales ganen masa y fuerza. Ramos lo explica con una imagen clara: “Es como si estuvieran todo el día en el gimnasio”. En esa región, además, había castañares que hoy quedan abandonados y sostienen una dieta energética.

El fenómeno ya no queda encerrado en el Sil. Con el tiempo, estos jabalíes grandes se desplazan y aparecen en otras zonas, con registros en puntos de A Coruña y Pontevedra. El texto menciona un caso puntual: el 25 de diciembre, una cuadrilla abatió un ejemplar de 149 kilos en Abegondo (A Coruña). Ese tipo de episodios refuerza la idea de expansión territorial y vuelve más frecuente el cruce con actividades rurales.

Desde la Federación Galega de Caza, el responsable de comunicación Antón Arrojo, licenciado en Biología, vincula la aparición de estos ejemplares con el crecimiento general de la especie en Galicia. Su planteo es directo: “Desde hace dos décadas la población del jabalíes se ha incrementado en Galicia y hay más probabilidad de que aparezcan este tipo de animales”. En esa lectura, los “vakamulos” no surgen por una mutación extraña, sino por una mayor cantidad de animales y por la presencia de machos que logran envejecer en zonas resguardadas.


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Arrojo también describe un rasgo de conducta que ayuda a entender por qué no siempre se los ve cerca de pueblos o rutas. Señala que suelen andar en solitario, aunque pueden aparecer en piaras cuando las jabalinas entran en celo. Aun así, su distancia relativa respecto de áreas pobladas no evita los impactos productivos, y el propio Arrojo lo resume sin vueltas: “causan daños como cualquier jabalí” en los cultivos. La diferencia, en todo caso, aparece en su tamaño y en el tipo de daño que pueden provocar.

Los números oficiales muestran un crecimiento fuerte en los avisos por daños. Según datos de la Xunta, en la temporada de caza 2024-2025 se registraron 4.269 avisos por daños de jabalí, con una tendencia “claramente al alza”. El contraste con años anteriores es marcado: en 2017-2018 hubo 1.479 avisos. Esa curva se traduce en más presión sobre productores y municipios, con reclamos que se repiten a lo largo del territorio.

En seguridad vial, el impacto también sube. De acuerdo con la Dirección General de Tráfico (DGT), los jabalíes provocaron 3.724 siniestros en Galicia en 2024, con crecimiento año tras año. Aunque los “vakamulos” aparecen con menos frecuencia en carreteras, su tamaño implica daños mayores cuando ocurre un choque. Con ese cuadro, Galicia mantiene herramientas excepcionales: se capturan cerca de 20.000 ejemplares al año y la Xunta declaró la emergencia cinegética en cinco de los últimos siete años, incluido el actual, lo que habilita cazar todos los días y sin límites en gran parte del territorio.

La emergencia cinegética se consolida como la respuesta principal para contener poblaciones, y la Xunta sostiene esa línea incluso con la llegada de la peste porcina africana a Catalunya. Aun así, desde el sector cinegético piden medidas adicionales, sobre todo en áreas donde la caza no puede operar. Arrojo lo expresa así: “Es un problema que hay que atajar desde diferentes vías”, y reclama acciones para evitar la presencia de animales en zonas urbanas y periurbanas, además de barreras disuasorias para que no lleguen a las carreteras. La discusión combina control poblacional, prevención y gestión territorial, con un dato de fondo: los jabalíes ya forman parte de un problema sostenido y en crecimiento.

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