
A seis años del crimen de Fernando Báez Sosa, sus padres sostienen la memoria
Actualidad18/01/2026
REDACCIÓN
Este 18 de enero se cumplen seis años del asesinato de Fernando Báez Sosa, el joven de 18 años que perdió la vida tras una brutal agresión a la salida de un boliche en Villa Gesell. El paso del tiempo no modificó el impacto que el hecho dejó en su familia ni en la memoria colectiva.
Para Graciela Sosa y Silvino Báez, la ausencia sigue siendo cotidiana. Graciela lo expresó con una frase que resume el estado emocional de la familia: “Estos seis años sin Fernando es lo más triste y doloroso. A pesar de tanto tiempo, es como si fuera ayer”.
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Fernando era hijo único y recién había terminado el secundario en el Colegio Marianista de Caballito. Soñaba con estudiar abogacía y vivía con entusiasmo sus primeras vacaciones sin la compañía directa de sus padres, un recuerdo que hoy adquiere otra dimensión.
Su madre conserva como una imagen imborrable el momento previo al viaje. “Era feliz al marcharse. Nos abrazamos fuertemente y nos dijimos un adiós, un hasta pronto y un te amo que jamás olvidaré”, relató al recordar la despedida antes de que partiera a la Costa con sus amigos.
El dolor, con el paso de los años, no desapareció ni se volvió abstracto. Graciela explicó que la familia intenta continuar, pero con una carga que no se atenúa: “La pérdida de un hijo es lo más triste, jamás se puede superar. La vida continúa y tratamos de aprender a convivir con el dolor”.
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La presencia de Fernando sigue viva en los pequeños gestos. Su habitación permanece intacta y sus pertenencias siguen allí. “Todas sus cosas están en su habitación”, contó su madre, al explicar lo difícil que resulta desprenderse de objetos cargados de memoria.
A lo largo de estos años, el caso tuvo una fuerte exposición pública, incluso con producciones audiovisuales recientes. Graciela admitió que todavía no pudo ver el documental: “No tuve valor de ver el documental, pero ya llegará ese momento”, expresó, marcando distancia de ciertas miradas que, según entiende, no reflejan el respeto que merece la familia.
Las palabras de los condenados tampoco modificaron su postura. “No me conmueve nada porque a mi hijo nadie me lo devuelve”, afirmó, y agregó con firmeza: “No le creo a ninguno”, al referirse a los discursos de arrepentimiento.
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Por el crimen de Fernando, cinco jóvenes fueron condenados a prisión perpetua y otros tres recibieron penas de 15 años, un fallo que marcó un punto de referencia en la discusión social sobre la violencia grupal y nocturna.
Aun así, el mensaje de la familia se proyecta más allá de la condena judicial. Graciela expresó un deseo que trasciende lo personal: “Ojalá la muerte de mi hijo no quede en vano y que la juventud tome conciencia de que con la violencia no se logra nada”.
A seis años del crimen, la historia de Fernando Báez Sosa continúa interpelando desde la memoria y desde la palabra de sus padres, que siguen reclamando justicia y respeto, sosteniendo el recuerdo de su hijo como una forma de resistencia frente al paso del tiempo.
Fuente: Diario Clarín















