
Irán endureció su mensaje y avisó que un ataque a Jamenei desatará “guerra total”
Actualidad19/01/2026
Sergio Bustos
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, lanzó este domingo una advertencia directa sobre el liderazgo político y religioso del país. En un mensaje difundido en la red social X, sostuvo que cualquier ataque contra el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, se interpretará como un paso sin retorno en el plano militar y político. El pronunciamiento aparece en un momento de fuerte tensión interna y con la atención internacional puesta sobre Teherán.


En el texto publicado, Pezeshkian no dejó margen para interpretaciones diplomáticas. “Un ataque contra el gran líder de nuestro país equivale a una guerra total contra la nación iraní”, escribió. La frase, en la lectura del propio material de base, busca fijar un umbral de respuesta ante cualquier acción contra Jamenei, figura central del esquema de poder iraní.
La publicación se leyó como una reacción a declaraciones atribuidas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según el texto, Trump pidió un cambio de conducción en Teherán en una entrevista con el sitio Político. “Es el momento de buscar un nuevo liderazgo en Irán”, afirmó, de acuerdo con la misma fuente.
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Mientras el cruce de mensajes subía el tono, las autoridades iraníes informaron que recuperaron el control de la situación luego de más de dos semanas de protestas. El texto sostiene que ese ciclo de movilizaciones dejó más de 3400 muertos, con datos difundidos por grupos de derechos humanos. En ese marco, la televisión estatal anunció la reapertura de escuelas y universidades, tras cierres recientes.
La cuestión de la conectividad también quedó en primer plano. Este domingo se informó que el acceso a internet empezó a restablecerse en forma parcial, diez días después del bloqueo impuesto el 8 de enero. La organización de ciberseguridad Netblocks describió señales de retorno de servicios y un esquema de habilitación con fuertes filtros.
Netblocks comunicó su evaluación a partir del tráfico observado en línea. “Los datos de tráfico indican un retorno significativo a algunos servicios en línea, como Google, lo que sugiere que se ha habilitado un acceso con un alto nivel de filtrado, lo que corrobora los reportes de los usuarios sobre una restauración parcial”, indicó la entidad en una publicación en redes sociales. La frase refleja una vuelta gradual, pero con restricciones activas.
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El material también explica el origen del bloqueo y el arranque del conflicto social. Señala que las protestas comenzaron el 28 de diciembre por el aumento del costo de vida y luego derivaron en un movimiento contra el gobierno teocrático que gobierna desde la revolución de 1979. En esa descripción, la interrupción total de comunicaciones del 8 de enero se interpreta como una respuesta directa a la expansión de las manifestaciones.
La fuente compara estas protestas con un antecedente reciente de gran impacto. Indica que se consideran el mayor movimiento de desafío al poder desde las manifestaciones de 2022-2023 tras la muerte en detención de Mahsa Amini. Esa referencia instala una continuidad: descontento social, respuesta represiva y discusión global sobre derechos y libertades.
En cuanto a la cifra de víctimas, el texto atribuye el número más preciso a la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega. Según esa organización, “al menos 3428 manifestantes murieron durante las protestas”, con casos confirmados a través de fuentes del sistema de salud, testigos y múltiples fuentes independientes. A la vez, el material agrega que la entidad considera probable que el número real resulte más alto y que la verificación independiente se dificulta por el bloqueo y las restricciones.
Además del restablecimiento parcial de internet, se mencionan otras señales de reapertura de comunicaciones. El texto indica que las llamadas telefónicas al extranjero volvieron el martes y los mensajes de texto el sábado, luego de varios días de suspensión. También señala que la agencia iraní Tasnim informó que las autoridades evaluaban restablecer el acceso “de forma progresiva”, en un contexto donde la situación interna y la presión externa siguen marcando el pulso.














