
Guardavidas en Madryn ajustan protocolos por tormentas, tablas y cambios bruscos de clima
Chubut23/01/2026
REDACCIÓN
El balance de la primera quincena dejó evacuaciones por tormentas eléctricas, intervenciones con elementos flotantes y un trabajo preventivo que busca evitar accidentes en la costa.
La temporada de verano en Puerto Madryn se mueve con un patrón que obliga a recalcular decisiones todos los días: calor intenso, viento con rotaciones y tormentas eléctricas que aparecen en momentos inesperados. En ese escenario, el operativo de guardavidas trabaja con un objetivo simple y exigente: sostener el cuidado de quienes llegan a la costa, aun cuando el clima cambia en cuestión de minutos. La lectura de la primera quincena deja un dato principal: mucha intervención preventiva y ausencia de accidentes graves.
El referente del operativo, Adrián Escalante, describió el comienzo de temporada como “una temporada intensa” y vinculó esa intensidad con la combinación de altas temperaturas y tormentas con actividad eléctrica. En diálogo con el móvil de #LA17, explicó que esas condiciones obligaron a realizar evacuaciones de playa en más de una oportunidad. El balance que trazó se apoya en el resultado de esas acciones: “Todas las intervenciones salieron bien y no tuvimos ningún accidente”.


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Las tormentas eléctricas aparecen como uno de los factores que más demandan organización. Escalante remarcó que el equipo ya esperaba un verano con este tipo de características y que la prevención se sostiene en la lectura del clima y en la rapidez para sacar a la gente del agua cuando corresponde. En el discurso del guardavida, el foco no está en dramatizar, sino en anticiparse: una playa con cielo nublado y mar agradable puede cambiar de golpe cuando se arma una tormenta.
A la par de los rayos, la temporada suma un fenómeno que creció en la costa: la presencia de tablas y elementos flotantes. Escalante confirmó que este año se notan más, y que parte del trabajo preventivo se centra en advertir sobre riesgos que se multiplican con viento de costa. Según relató, muchas personas se suben a una tabla sin saber remar, se alejan más de lo recomendable y terminan en situaciones que demandan intervención.
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En ese marco, el operativo insiste con medidas concretas: chaleco, neoprene y no alejarse cuando el viento empuja hacia afuera. Escalante lo explicó con una idea que resume el enfoque: evitar que una actividad recreativa se transforme en una situación de peligro. En la práctica, el equipo se apoya en protocolos y en el entrenamiento previo para responder cuando alguien pierde el equilibrio o queda a la deriva.
El tema medusas también apareció en el balance, aunque con menor impacto que en otros veranos. Escalante sostuvo que hubo picaduras, pero en menor volumen y con un comportamiento “fluctuante”, con días de presencia y otros de ausencia. La respuesta sanitaria se sostuvo en la atención inmediata en playa, con un seguimiento que, según el referente, permitió resolver cada caso sin mayores complicaciones.
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Más allá de los factores naturales, la entrevista dejó un punto que suele definir el clima social de la costa: el trato con el público. Consultado por la respuesta de los bañistas ante advertencias, Escalante afirmó que lograron revertir conflictos con un trabajo sostenido de años. Dijo que la profesionalización no se limita a la preparación física, sino también a saber “en qué momento, cómo y cómo tratar a la gente” cuando se marca una conducta riesgosa.
En una conversación posterior dentro del mismo móvil, Escalante reconoció que existen situaciones complejas, sobre todo con personas alcoholizadas o que no responden bien a una autoridad. Aun así, sostuvo que el operativo afinó la comunicación para reducir choques y lograr cooperación. En su experiencia, detalló un matiz que aparece como lectura social de temporada: “El turista responde mejor” y, muchas veces, “la gente local es la más conflictiva”, aunque insistió en que esa tendencia cambió con los años.
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El guardavida también ubicó ese cambio en el tiempo y en el método. Recordó: “Yo hace el año 98 que trabajo en la costa de Madryn y ha cambiado muchísimo”, y explicó que el operativo sostiene reuniones, coordinación por sectores y una capacitación que continúa durante la temporada. La idea es ajustar criterios, corregir prácticas y evitar que la prevención termine en discusiones.
Hacia adelante, el equipo espera que el clima mantenga este esquema de variabilidad: viento, rotaciones y días de calor que multiplican la presencia en la costa. Escalante anticipó que, con más gente en la playa, crece la importancia de sostener el cuidado en todo el ejido municipal. En esa combinación de mar, viento y tormentas, el objetivo se mantiene: orden, prevención y respuesta rápida cuando la situación lo exige.
















