
Gastre cumple 122 años, pero con sequía persistente y empleo limitado en la Meseta
Chubut27/01/2026
REDACCIÓN
El jefe comunal Marcelo Aranda describió el aniversario en un contexto de sequía severa, asistencia con agua y desocupación, mientras crecen expectativas productivas.


Gastre transitará su 122° aniversario el 31 de enero, en un escenario que combina encuentro comunitario con dificultades estructurales. El jefe comunal Marcelo Aranda confirmó que el acto será “sencillo” y con presencia institucional acotada, pero aclaró que el contexto obliga a poner el foco en los problemas cotidianos. La celebración funciona como marco, no como solución, en una localidad que enfrenta restricciones hídricas y falta de empleo.
La sequía aparece como el condicionante principal y no distingue regiones. “La sequía lo está golpeando no solamente a la cordillera, lo está golpeando a nosotros también”, afirmó Aranda al describir el impacto en la Meseta. Según explicó, las aguadas y perforaciones se secaron y la napa descendió a mayor profundidad, lo que obliga a reforzar la asistencia.
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En ese esquema, el agua se transformó en una logística permanente. El jefe comunal señaló que “constantemente estamos llevando agua con un camión de Vialidad Provincial” para abastecer consumo humano y a los animales, especialmente en zonas como Traquetén. La medida sostiene lo básico, pero no resuelve la fragilidad del sistema ante la falta de lluvias.
La problemática del trabajo atraviesa el relato con crudeza. Aranda sostuvo que “la desocupación acá es total” y que la economía local depende casi exclusivamente de la administración pública. Esa limitación empuja a la migración y vacía el territorio: “mucha gente se ha ido de Gastre”, dijo, describiendo un movimiento constante hacia ciudades más grandes donde, aun así, las oportunidades no abundan.
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Las restricciones de acceso a programas laborales agravan el cuadro. El jefe comunal explicó que nuevas exigencias de antigüedad complican a quienes intentan insertarse fuera de la localidad y regresan sin alternativas. “Uno llega hasta donde llega y más de eso no puede avanzar”, resumió, al graficar los límites de gestión en un contexto de recursos escasos.
En ese escenario, vuelven a escena los proyectos productivos como expectativa, no como realidad inmediata. Aranda mencionó iniciativas vinculadas a la minería y aclaró que se trata de oro por galería y sin uso de cianuro, con informes ambientales que, según indicó, ya estarían aprobados a la espera de publicación. La mención no implica plazos ni certezas, pero sí una esperanza en una región con pocas opciones.
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La expectativa convive con una advertencia social: aun cuando lleguen inversiones, el impacto en el corto plazo no está garantizado. El propio Aranda reconoció que hoy “estamos viviendo de la administración pública, nada más”, una frase que condensa la dependencia y la urgencia de alternativas sostenibles para la Meseta.
El aniversario, entonces, opera como un punto de encuentro más que como un festejo pleno. “Esperanza y fe eso no se pierde”, expresó el jefe comunal al cerrar la entrevista, una síntesis del ánimo local. En Gastre, la fecha encuentra a la comunidad reunida, pero con la mirada puesta en el agua, el trabajo y un futuro todavía en construcción.















