El IPA controla el escaso caudal que presenta el dique Ameghino

Chubut04/02/2026Sergio BustosSergio Bustos
dique bajo
El embalse con bajo caudal.

La sequía ya no se mide solo en campos amarillos o en lluvias que no llegan: también se lee en los números del Dique Florentino Ameghino, la principal reserva hídrica del río Chubut. En las últimas horas, el presidente del Instituto Provincial del Agua (IPA), Esteban Parra, detalló el estado actual del embalse y buscó llevar tranquilidad, aunque con un mensaje firme: el agua se cuida ahora, no cuando falta.

Hoy el embalse se ubica “en la cota 139,10”, un dato que marca la falta de aportes por la escasez de precipitaciones y nevadas en las altas cuencas. Desde el organismo remarcan que el nivel todavía se sostiene lejos del piso histórico, pero el monitoreo es permanente porque el comportamiento del río viene muy por debajo de lo habitual. El escenario no se plantea como una crisis inmediata, pero sí como una señal clara de desgaste del sistema.

Para dimensionar el punto de comparación, Parra recordó que en 1988 el dique alcanzó su nivel más crítico desde la inauguración: 127,54 metros. "Esa cota del 88 la tomamos como referencia. Hoy estamos unos 10 metros por encima de ese mínimo", explicó el funcionario. El dato sirve para poner en contexto, pero también para entender que el margen existe, aunque no es infinito.


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En paralelo, el IPA explicó que la operación del embalse no se define solo por el nivel actual, sino por reglas de manejo pensadas para evitar riesgos. El contrato de concesión fija que entre abril y agosto el embalse debe mantenerse por debajo de 154,9 metros, funcionando como “pulmón” ante posibles crecidas extraordinarias. En ese punto, Parra recordó el antecedente de 2017, cuando lluvias intensas elevaron el nivel del río Chubut casi 12 metros dentro del propio embalse.

Sin embargo, el dato que empieza a cambiar el pulso del valle no está solo en el espejo del agua, sino en lo que sale del dique. El caudal medio histórico del río Chubut ronda los 50 metros cúbicos por segundo, pero la erogación promedio desde el embalse para el período abril 2025 a abril del corriente año quedará en 23 a 23,3 metros cúbicos por segundo. Esa baja de más del 50% empuja a replantear prioridades y a revisar parámetros que hasta hace poco parecían fijos.

Uno de esos puntos sensibles es el llamado “caudal ecológico”, el piso mínimo necesario para sostener la biodiversidad del río. Actualmente está establecido en 10 metros cúbicos por segundo, pero el IPA ya conformó un equipo interdisciplinario para analizar si puede ajustarse sin dañar el ecosistema fluvial. En ese grupo participan especialistas del CONICET, el INTA, universidades nacionales y el área de Ambiente de la provincia, con una discusión que combina ciencia, producción y necesidad social.


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En el medio de este escenario, apareció una preocupación que se repite cada vez que baja el nivel del embalse: si el dique puede sostener la generación eléctrica. Parra salió a desmentir rumores de corte y fue contundente: "El embalse sigue turbinando y tiene margen para hacerlo hasta la cota 131 o 132 metros". Esa referencia deja una distancia de más de siete metros respecto del nivel actual, aunque el dato también expone que la sequía empieza a achicar el colchón de seguridad.

Donde sí se ve un cambio fuerte es en el consumo destinado al riego, especialmente en el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh). En un año normal, la demanda ronda los 550 hectómetros cúbicos, pero para el ciclo actual las proyecciones marcan entre 320 y 330 hectómetros cúbicos. El IPA atribuye esa reducción a controles más estrictos en el sistema de canales y al compromiso de productores para evitar pérdidas que terminaban volviendo al río o yéndose por drenajes.

Ese ahorro tiene una consecuencia directa que el organismo considera clave: permitió sostener el sistema de potabilización para las localidades ubicadas aguas abajo. El consumo anual de agua potable ronda los 40 hectómetros cúbicos, y hasta el momento no se registraron interrupciones críticas. La sequía se siente, pero el sistema todavía responde, aunque cada vez con menos margen para errores o derroches.


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En la misma línea, el IPA destacó la reactivación del Comité de Cuenca, con tres reuniones plenarias durante el último año, una frecuencia poco común en comparación con etapas anteriores. En esos encuentros se avanzó en una idea que puede cambiar el control del recurso: transparentar los datos de consumo de las cooperativas de servicios públicos. La intención es que las tomas de agua de cada localidad puedan verse en tiempo real en una plataforma digital provincial, sumando control técnico y social.

Mientras se discuten herramientas de seguimiento, también se evalúan alternativas de contingencia para momentos de alta demanda. Entre ellas aparece la captación directa desde canales de riego, una metodología que ya se aplicó en Gaiman durante picos de consumo estival. Son medidas de respaldo que no reemplazan al embalse, pero que buscan evitar que una situación ajustada termine en cortes o emergencias.

Parra reconoció que la sequía se acentuó de manera drástica desde octubre y que la advertencia sobre el cuidado del agua potable se mantiene constante. El mensaje oficial evita el tono de alarma, pero insiste en la necesidad de modificar hábitos y sostener un uso eficiente del recurso. El dique sigue operativo y da seguridad, pero la sostenibilidad depende cada vez más de lo que ocurra en el consumo cotidiano y en el uso productivo del agua.

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