
Desalinizadora en Madryn: "Esta semana hay una reunión muy importante con el equipo técnico”
Chubut04/02/2026
REDACCIÓN
El intendente habló de US$3 a 3,5 millones, planteó una planta modular y anticipó trámites ambientales. También apuntó a la oposición y llevó la discusión a los costos de sostener servicios.


Gustavo Sastre puso sobre la mesa una cifra concreta para una desalinizadora y abrió una discusión que toca el corazón de Puerto Madryn. En una entrevista con #LA17, el intendente ubicó el tema del agua como una urgencia que ya no admite espera, sobre todo con el dique en baja y un escenario climático que no da garantías. El eje, sin embargo, no quedó limitado a lo técnico: también apareció el costo, la forma de ejecutar y quién paga cuando la obra pública nacional se corre.
Sastre explicó que el proyecto se conversa hace meses con Obras Públicas y con técnicos de Servicoop, y que la experiencia cercana sirve como referencia. En ese tramo, mencionó el ejemplo de Aluar y el aprendizaje que puede aportar su equipo técnico: “aprovechando también la oportunidad que se da, que Aluar ha comenzado a construir una planta propia”. La idea se apoya en el know-how local y en un modelo probado en la ciudad, sin venderlo como solución mágica, pero sí como alternativa posible.
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El intendente insistió en que el cambio de contexto empuja a buscar mecanismos distintos para obras grandes. En esa explicación dejó una frase que ordena su argumento sobre el financiamiento: “la modalidad de la obra pública nacional ha cambiado muchísimo o ha desaparecido prácticamente”. Con ese diagnóstico, dijo, el Municipio y la cooperativa miran “otras alternativas” para una ciudad que crece y demanda infraestructura con un ritmo que ya no se sostiene solo con el río.
La cifra apareció cuando le preguntaron si se trataba de algo demasiado oneroso. Sastre respondió con números y marcó un rango estimativo: “rondarían alrededor de los 3, 3 millones y medio de dólares”. En la misma línea, evitó atarse a un proveedor específico y señaló que se definirá más adelante, según conveniencia y resultados, con una variable que pesa tanto como la calidad: los costos.
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El formato elegido, según describió, apunta a una solución moderna y escalable. “Son plantas modulares que es lo que se está usando ya hoy en el primer mundo”, afirmó, y volvió a tomar como guía el esquema que construye Aluar. En ese punto sumó un argumento que mezcla necesidad y oportunidad: con la planta industrial en marcha, se podría liberar consumo diario y aliviar presión sobre el sistema actual, un dato que conecta la iniciativa con el servicio que llega a los hogares.
La conversación giró también hacia el motivo de fondo. Con la cota del dique baja y el riesgo de que se repitan temporadas de poca lluvia y nieve, Sastre buscó correr el debate del “si” al “cuándo”. “Nosotros no podemos quedarnos a esperar si va a cambiar el clima”, sostuvo, y agregó que depender del caudal del río deja a las ciudades expuestas, algo que, según dijo, ya se ve en otros puntos de la Patagonia.
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En cuanto a plazos, no dio una fecha de finalización, pero sí describió un arranque inmediato de gestiones. “Ya en esta semana hay una reunión muy importante con el equipo técnico”, afirmó, y detalló que el avance incluye certificaciones, el estudio ambiental y el trabajo con Provincia y áreas correspondientes. La señal política que buscó dejar es que los preliminares se mueven “en estos días”, con un calendario que se activa antes de que el verano termine.
En paralelo, Sastre metió otro tema de fuerte impacto urbano: la unidad ejecutora para el desarrollo de las tierras conocidas como “de la Armada”. Explicó que el proyecto entra al Concejo Deliberante para aprobar la unidad ejecutora y luego reglamentar detalles de funcionamiento, y prometió un esquema visible para la comunidad. Habló de “licitaciones totalmente transparentes, donde todos los vecinos puedan ver y observar de qué manera se va a llevar adelante”, una frase pensada para un tema que siempre despierta suspicacias.
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La discusión de fondo no quedó solo en el loteo, sino en el destino del dinero. El intendente sostuvo que lo recaudado por la venta de terrenos tendrá un único fin, ligado a la infraestructura del propio desarrollo y otros puntos de la ciudad. “Van a tener por objeto un solo fin que es la reinversión en servicios públicos”, dijo, y reforzó la idea de una cuenta específica con uso restringido, para evitar que se mezcle con gastos generales.
La tensión política apareció cuando surgieron cuestionamientos desde sectores opositores. Sastre respondió con dureza y personalizó la crítica: “los comentarios de irresponsables que salen a generar y a crear dudas”. En ese tramo, señaló que el borrador del proyecto se compartió para recibir aportes y cambios, y que la negativa a participar responde, según su visión, a “ambiciones personales” y “cálculos electorales”, un tono que muestra que el debate por tierras y servicios ya se juega en clave política.
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El cierre de la entrevista se corrió hacia una discusión más amplia sobre impuestos y el funcionamiento de los municipios. Sastre tomó distancia de anuncios nacionales de baja impositiva y planteó que cambiar nombres sin tocar la carga real no sirve, además de advertir sobre el impacto de aumentos en servicios. En una frase que sintetiza su malestar, soltó: “Se desfinancia, se ahoga a los municipios y a las provincias, pero Nación no baja el copete”, y vinculó la presión de costos con el bolsillo del vecino.
En ese contexto, el intendente dejó en claro que sostener servicios en una ciudad como Puerto Madryn ya no se discute solo con números locales. Mencionó subas en luz y gas, el efecto en cooperativas del interior y la cadena que arranca en decisiones nacionales y termina en la ventanilla municipal, con vecinos que reclaman soluciones inmediatas. El debate por desalinizadora, tierras y financiamiento, al final, se anuda en un mismo punto: cómo garantizar agua y servicios cuando el escenario cambia y el margen se achica.

















