
Detalles del sorteo de 60 terrenos del plan Suelo Urbano en Sierra Grande
Actualidad05/02/2026
REDACCIÓN
El concejal Jorge Grau explicó cómo se organizó el sorteo de 60 terrenos del plan Suelo Urbano, qué controles siguen y por qué la ciudad intenta crecer con reglas claras.
El sorteo de 60 lotes con servicios en Sierra Grande dejó algo más que una lista de familias beneficiarias: volvió visible una demanda que, según el Concejo Municipal, arrastra décadas y todavía excede cualquier respuesta puntual. El concejal Jorge Grau lo definió sin vueltas en #LA17: “una de las problemáticas que tenía Sierra Grande es el habitacional”, y ubicó el eje en el acceso a la tierra con infraestructura real, no en promesas de papel.
En la entrevista, el edil describió un escenario repetido en distintos barrios y etapas de crecimiento urbano. Recordó que durante años se ofrecieron terrenos, pero sin el acompañamiento de servicios básicos, y eso dejó a muchos vecinos en una espera que se alarga. “Históricamente lo que hubo es la venta de lotes pero sin servicios”, sostuvo, y mencionó sectores como el Barrio Industrial y zonas conocidas como Campito, donde familias construyen “con mucho sacrificio” mientras aguardan redes que no llegan.


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El sorteo que se realizó en los últimos días se enmarca, según Grau, en el programa Provincial Suelo Urbano, que prevé lotes con servicios y que, para el municipio, marca una diferencia concreta frente a experiencias anteriores. El concejal explicó que la concreción se vinculó a gestiones de la intendenta y al trabajo que se completó durante el año pasado. En esa línea, remarcó que la respuesta sigue parcial porque “la problemática es mucho más grande, hay muchas más familias que necesitan su casa”, pero el paso existe y ordena expectativas.
Grau también puso el foco en el formato del sorteo y en la necesidad de mostrar transparencia frente a un tema sensible. Contó que el interventor Mariano Lavín explicó que el procedimiento podía realizarse mediante Lotería Nacional, aunque se eligió hacerlo en el territorio, a la vista de todos. “Lo querían hacer en el territorio ante la vista de todo, mostrar transparencia”, señaló, y aclaró que ahora se abre “un proceso lógico y legal de impugnación” antes de avanzar con la etapa siguiente.
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El concejal vinculó esa política de suelo con una herramienta mayor que, según dijo, orienta el crecimiento de la ciudad y evita improvisaciones. Mencionó la aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial, al que describió como una planificación para definir hacia dónde se expande Sierra Grande en lo habitacional y también en lo industrial. En su relato, el plan surgió de un trabajo extenso con urbanistas y una consultora, pero con participación de actores locales: “nos hicieron participar a muchos actores de la sociedad”, entre asociaciones, profesionales, Ejecutivo y Legislativo.
En paralelo, Grau enumeró otros movimientos vinculados a lotes y ordenanzas que se tramitan o ya se votaron en distintos barrios. Habló de terrenos que “salieron por ordenanza” en barrio Villiparsa y de proyectos que esperan tratamiento en el Consejo Municipal. Sumó un anuncio que apunta a un sector con demanda específica: “van a ser aproximadamente 60 lotes más para docentes”, y explicó el motivo con una postal conocida en muchas localidades: llegan educadores desde afuera, alquilan, rotan, y la falta de vivienda propia se vuelve un obstáculo cotidiano.
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El testimonio de Grau no se quedó en el plano habitacional y se apoyó en obras y compras públicas que, según dijo, buscan mejorar la vida diaria y preparar a la ciudad para lo que viene. Mencionó equipamiento municipal y maquinaria destinada al arreglo de calles, además de un proceso licitatorio para “el reasfaltado o repavimentado de… muchísimas calles”. También habló de una plaza reacondicionada con juegos y la creación de un playón deportivo, junto con recambio de luminarias y nuevas compras que se sostienen, en parte, con fondos del Bonovemos.
En ese punto, el concejal introdujo una idea que repitió como criterio de gestión: hacer obras sin esconder la complejidad técnica ni prometer soluciones instantáneas. Señaló que el deterioro urbano no nació hace poco y que las calles “vienen rotas” desde hace décadas, por lo que el proceso requiere etapas y paciencia social. En una explicación bien gráfica, sostuvo: “no es levanto el pavimento y tiro pavimento nuevo”, y detalló que el trabajo incluye levantar, compactar y “recambiar las cañerías de agua que pasan por debajo de las calles” antes de volver a asfaltar.
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La entrevista también dejó una lectura sobre el clima social y económico que atraviesa la ciudad, marcada por expectativas nuevas y por la memoria de promesas que no se cumplían. Grau recordó que durante años se escucharon anuncios que quedaban en la nada y que eso generó descreimiento, por eso insistió en que hoy se observan señales materiales. Puso un ejemplo visible para cualquiera que vaya hacia Playas Doradas: “unas sombras grandotas… que son los tanques que ya se están levantando”, y lo interpretó como síntoma de un movimiento más amplio con empresas, inversiones y empleo.
Sin convertirlo en eslogan, el concejal ligó ese proceso a un objetivo que aparece como fondo de muchas decisiones: que los jóvenes no se vayan por falta de futuro laboral. En ese tramo, remarcó el impacto simbólico de ver “espacios que antes estaban muertos” y ahora lucen “recondicionados”, con proyectos privados como el café que se mencionó en la charla y con nuevas radicaciones. Para Grau, la discusión de lotes con servicios y la obra pública se unen en una misma meta: sostener población, planificar crecimiento y convertir la expectativa en hechos medibles, sin prometer lo que no se puede ejecutar.
















