

Boca recibió una noticia que desordena planes y tiempos. Exequiel Zeballos sufrió un desgarro grado II-III en el bíceps femoral izquierdo durante una práctica y quedó automáticamente fuera de competencia por varias semanas, justo cuando atravesaba su mejor momento futbolístico del año.


La lesión se produjo en un ejercicio habitual del entrenamiento matutino del miércoles. En un trabajo de uno contra uno, enfocado en gambeta y definición, el delantero sintió un pinchazo fuerte que lo obligó a abandonar la práctica de inmediato. Horas después, el parte médico confirmó el grado de la lesión.
Desde el cuerpo médico del club estiman una recuperación de entre 30 y 45 días, un plazo que, en términos deportivos, se traduce en al menos seis partidos sin el santiagueño. Febrero completo queda descartado y marzo aparece como un objetivo posible, aunque sin fechas cerradas.
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El golpe no es solo individual. La baja de Zeballos profundiza un problema que Boca arrastra desde el inicio de la temporada: la fragilidad física en la delantera. A la ausencia del Chango se suman varios nombres que todavía trabajan diferenciado y limitan seriamente las opciones ofensivas.
En ese contexto, el cuerpo técnico debe resolver rápido. De cara al partido del próximo domingo ante Vélez, el reemplazo saldría de Kevin Zenón o Iker Zufiaurre, mientras que el juvenil Gonzalo Gelini asoma como alternativa para ocupar el sector derecho del ataque.
La situación contrasta con una leve señal positiva. Miguel Merentiel y Edinson Cavani se entrenaron a la par del grupo y podrían volver a integrar la lista de convocados, aunque su regreso no garantiza minutos ni continuidad inmediata tras las molestias físicas recientes.
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En el mismo parte médico de la jornada apareció otro nombre que preocupa. Ander Herrera también sufrió una ruptura fibrilar, en su caso de grado I en el recto anterior del muslo derecho, sumando un nuevo contratiempo a una lista que no deja de crecer.
Para Zeballos, la lesión llega en el peor momento posible. Venía de consolidarse como una pieza desequilibrante, con continuidad y confianza, y ahora deberá frenar justo cuando Boca empezaba a encontrar respuestas ofensivas tras un inicio irregular.
El calendario no espera. Con compromisos por la Liga Profesional y la Copa Argentina en el horizonte inmediato, Boca afronta un tramo exigente con un ataque diezmado y la necesidad de reinventarse partido a partido mientras aguarda el regreso de uno de sus futbolistas más incisivos.













