
¿Dónde está Gabriel Mileca?: descartan que el hueso hallado sea del joven desaparecido en la Patagonia
Policiales07/02/2026
REDACCIÓN
A un mes de la desaparición de Gabriel Mileca, la búsqueda sigue todos los días en la ría y la costa. Un hallazgo en Güer Aike encendió expectativa, pero no llevó a una respuesta.


Se cumplió un mes sin noticias firmes sobre Gabriel Darío Mileca, el vecino de 42 años visto por última vez el 10 de enero en Río Gallegos, y la investigación sigue atada a un operativo que no se detiene. La Policía de Santa Cruz mantiene rastrillajes diarios en la ría local y en distintos tramos de la costa, con la misma pregunta flotando en la ciudad, aunque sin un dato que ordene el rompecabezas. En ese contexto, un hallazgo que primero generó tensión terminó descartado por pericias y devolvió el caso al punto de incertidumbre.
La búsqueda se sostiene sobre un mapa amplio y cambiante, que se extiende hasta Punta Loyola y zonas aledañas, y se ajusta según testimonios que se incorporan al expediente. En la causa aparece identificado el “punto cero”, que ubica el lugar donde se lo habría visto por última vez detrás de la Unidad 2 del Servicio Penitenciario, sobre la línea costera. Ese recorte geográfico ordena parte del despliegue, pero no alcanza para consolidar una pista que resista el paso de los días.
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El operativo sumó recursos humanos y logísticos desde el inicio, con divisiones de canes, personal de distintas áreas y una participación sostenida de voluntarios. Los recorridos alternan marchas a pie, patrullajes en motocicletas, cuatriciclos y vehículos 4×4, en función del terreno y de las condiciones climáticas propias de la región. La escena que describe la investigación no queda solo en recorridas: también incluye un registro técnico que intenta dejar constancia de cada tramo cubierto.
Una de las claves del despliegue fue el mapeo satelital detallado de las zonas rastrilladas, incorporado como respaldo a la causa judicial. Ese trabajo apunta a evitar zonas ciegas y repeticiones improductivas, pero también expone el costo del tiempo cuando las jornadas se acumulan sin resultados. Con esa misma lógica, se amplió el campo de observación con drones institucionales y de particulares, que sobrevolaron la margen de la ría, sectores rurales y áreas de difícil acceso. La tecnología, en este caso, acompaña el recorrido, aunque todavía no aporta una señal concluyente.
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La búsqueda también cruzó los límites de la capital provincial ante avisos que llegaron desde otros puntos. En cercanías de Caleta Olivia se desplegó un operativo luego de que una persona asegurara haber visto a alguien con características similares a las de Mileca. En ese sector trabajaron efectivos a pie y el Grupo de Operaciones Rurales, con apoyo de caballos y motocicletas, en un intento por no dejar sin explorar ninguna línea que pudiera encajar. Ese movimiento fuera de Río Gallegos refleja una causa que se mantiene abierta, incluso cuando la información se vuelve frágil.
En medio de uno de los rastrillajes, el hallazgo de un hueso en la zona de Güer Aike generó expectativa y preocupación entre quienes seguían el caso. En un primer momento circuló la hipótesis de que podía tratarse de restos humanos de “mediana data”, lo que empujó la intervención pericial. Sin embargo, las pericias descartaron esa posibilidad y confirmaron que el resto correspondía al fémur de un guanaco. El dato trajo claridad sobre ese elemento puntual, pero no ofreció una respuesta sobre el paradero del hombre.
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Mientras se desarma una pista, la difusión pública del caso crece en la ciudad y se vuelve parte del paisaje cotidiano. El flyer con el rostro de Mileca se multiplicó “en todos los rincones”, según la descripción que acompaña el operativo, y funciona como una herramienta de memoria colectiva. Ese recurso refuerza la búsqueda comunitaria y, al mismo tiempo, expone la angustia de una investigación que todavía no encuentra un hilo firme. En Río Gallegos, la imagen se transforma en un recordatorio permanente de lo que falta.
La Policía reiteró el pedido de colaboración y difundió nuevamente datos físicos y de vestimenta, con la expectativa de que un detalle mínimo destrabe una línea. Mileca mide aproximadamente 1,70 metros, es de tez morocha, cabello corto negro, barba tipo candado y tiene tatuajes en ambos brazos. Al momento de ausentarse vestía remera negra y gris, pantalón corto negro y pantuflas negras, y cualquier información puede comunicarse al 911 o en dependencias policiales. En casos así, la reconstrucción se alimenta tanto del despliegue oficial como de lo que la comunidad aporta.
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A un mes de la desaparición, la causa sigue sin un indicio que cambie el rumbo, pero el operativo continúa sobre el terreno con presencia diaria. La combinación de rastrillajes, drones, mapeo satelital y recorridas en distintos vehículos muestra el esfuerzo por cubrir una geografía difícil y extensa. En paralelo, la incertidumbre se mantiene como un hecho en sí mismo y vuelve a instalar la pregunta que la ciudad repite cada día: “dónde está Gabriel Mileca”.
Fuente: La Opinión Austral















