
Marcelo Gallardo no disimuló su bronca por el golpe que recibió River y dijo lo que pensaba
Deporte08/02/2026
REDACCIÓN
El Monumental vivió una noche incómoda que desbordó el marcador. El 4-1 de Tigre frente a River no solo rompió una racha positiva en el inicio del torneo, sino que activó gestos, silencios y reacciones que remitieron a un pasado reciente que parecía superado. En el banco, Marcelo Gallardo mostró un fastidio poco habitual, consciente del impacto que podía dejar una derrota de esa magnitud en casa.
El equipo venía de un arranque que alimentaba expectativas. Siete puntos sobre nueve posibles, una imagen sólida y señales de funcionamiento colectivo sostenían un clima distinto al del cierre del año pasado. Por eso, el contraste fue tan fuerte como inesperado y terminó generando un clima espeso desde el pitazo final.


Gallardo no esquivó el análisis y puso el foco en el quiebre del rendimiento colectivo. “En relación a cómo veníamos evolucionando como equipo, creo que hoy nos salió todo mal”, sostuvo, con tono firme. La frase sintetizó una lectura que evitó excusas y expuso el desorden que se vio en el campo.
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Los errores defensivos multiplicaron los problemas. Tigre encontró espacios, resolvió con eficacia y no perdonó cuando River quedó mal parado. “Cometimos muchos errores y Tigre los aprovechó muy bien”, agregó el entrenador, en una evaluación que reconoció el mérito del rival y la falta de continuidad propia.
El golpe no fue menor por el contexto. Se trató de la peor derrota de Gallardo como local desde que dirige a River, un dato que potenció el ruido alrededor del equipo. El público reaccionó con silbidos y reproches, una escena que evocó los momentos más tensos del tramo final de 2025.
El técnico intentó separar el análisis emocional del futbolístico. “Los análisis, sobre todo cuando hay errores individuales puntuales, se hacen para adentro. El comportamiento de equipo hoy falló”, explicó, dejando en claro que la autocrítica no se trasladará al afuera ni al discurso público.
Aun así, Gallardo buscó sostener una línea de confianza en el proceso. Recordó el buen inicio de campeonato y la pretemporada, y remarcó que no piensa retroceder a lecturas ya transitadas. “Siempre las derrotas van a tener tendencia a retraer lo que fue el año anterior, pero yo no me voy a quedar con eso”, afirmó.
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En esa misma línea, dejó una definición que marcó el tono de la noche. “Hoy fue un mazazo impensado y el fútbol tiene estas cosas. No es aceptable, pero puede pasar”, dijo, combinando enojo y necesidad de seguir adelante sin dramatizar más de la cuenta.
El clima también alcanzó a algunos nombres propios. Facundo Colidio, Maximiliano Salas y Kevin Castaño fueron silbados al salir o ingresar, un mensaje directo desde las tribunas. Gallardo lo interpretó como parte del escenario habitual del club. “El futbolista profesional tiene que convivir con esas cosas. La reprobación es parte del fútbol”, señaló.
El mensaje final apuntó al trabajo y a la respuesta futura. “Cuando no te salen las cosas de la manera que vos querés hay que trabajar el doble y seguir entrenando”, remarcó el entrenador. River quedó golpeado, pero con un rumbo que Gallardo insiste en no perder, aun cuando el ruido vuelva a hacerse escuchar.














