La última noche de la Fiesta Nacional de la Confluencia en Neuquén se suspendió por fuertes vientos

Turismo09/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
CONFLUENCIA
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La noche prometía uno de esos cierres que quedan en la memoria por convocatoria y energía, pero en Neuquén el clima torció el plan de manera brusca. En la Isla 132, con miles de personas ya dentro del predio, el viento cambió de intensidad y dirección y empezó a complicar todo. Lo que seguía era una grilla fuerte, pero el escenario principal quedó condicionado por la seguridad. En ese contexto, la última jornada de la Fiesta Nacional de la Confluencia terminó suspendida.

No fue una decisión tomada a distancia ni con el festival vacío. El corte llegó cuando la gente esperaba los shows más convocantes de la noche y el operativo técnico ya estaba en marcha. La situación se volvió más tensa con señales visibles: una nube de polvo cubrió el sector y el escenario mayor sufrió cortes de luz. Las autoridades municipales optaron por frenar el evento para priorizar la integridad de quienes estaban trabajando y de quienes habían ido a disfrutar.

El horario también marcó el peso de la escena: la cancelación se produjo pasadas las 21:30. Para ese momento, la expectativa seguía viva porque el festival venía funcionando y el público sostenía la espera. Sin embargo, las condiciones se volvieron incompatibles con un espectáculo de ese tamaño. La interrupción no quedó como una pausa: se tomó como suspensión definitiva.


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En el escenario, la primera señal fuerte llegó con la presentación de Tizishi, que debió interrumpirse de manera abrupta. Ese corte instaló la idea de que el cierre pendía de un hilo, aunque todavía había un breve margen para creer que el viento aflojaba. No pasó. El empeoramiento repentino terminó por descartar cualquier continuidad en la jornada.

Entre quienes no pudieron presentarse, una de las más esperadas era La Joaqui, que debía subir al escenario principal después de la interrupción anterior. Su show quedó cancelado cuando el clima ya dominaba el predio y la decisión municipal estaba encaminada. También quedaron afuera Dillom y Trueno, nombres que completaban la grilla más buscada de esa noche. Para el público, el golpe fue doble: se suspendió el cierre y se perdió la parte más esperada del día.

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La Joaqui eligió hablarle a su gente en medio de la frustración y sin dramatizar la medida. “El temporal y los vientos son muy peligrosos y la prioridad es cuidar su seguridad”, escribió para explicar por qué no había margen para sostener el show. En otro tramo del mensaje, agradeció la paciencia de quienes estaban en el predio: “Gracias por esperar hasta último momento y disculpas de nuevo. Los quiero mucho”. El tono apuntó a contener más que a polemizar.

La reacción en redes mostró algo parecido: bronca, resignación y también apoyo a la decisión. Entre los mensajes aparecieron frases que marcaron el pulso de la noche: “Me parece bien, hay que cuidar a la gente”, “perfecto, priorizar la seguridad de todos” y “gracias por cuidarnos”. Otros comentarios intentaron rescatar la ilusión de una salida: “ojalá los artistas puedan tocar mañana, me hacía mucha ilusión ir a ver a los de hoy”. La sensación general fue de noche inconclusa.


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Desde la Municipalidad de Neuquén difundieron un comunicado oficial para explicar el motivo de la medida y anticiparon definiciones posteriores. Indicaron que la suspensión se tomó “por razones de seguridad” y que en las próximas horas se informarían las decisiones vinculadas a la última noche. En paralelo, la comunicación del propio festival también se movió por redes y sumó un detalle clave: el viento cambió de forma inesperada. “Debido a un cambio inesperado en las condiciones del viento, se suspende la jornada de hoy (domingo 8 de febrero) de la Fiesta Nacional de la Confluencia, priorizando la seguridad del público, artistas y trabajadores”, expresaron.

La Fiesta Nacional de la Confluencia se desarrolló del 5 al 8 de febrero y durante el fin de semana reunió a una multitud de vecinos y turistas. Esa masividad es parte de su peso y también explica por qué el clima obliga a decisiones rápidas cuando la seguridad se compromete. Con el cierre caído, la fiesta quedó con final abierto y con preguntas prácticas que todavía no tienen respuesta pública. La expectativa ahora se corre del escenario a los anuncios oficiales sobre qué pasará con la jornada suspendida.

En el medio queda la postal de una noche que iba a terminar con música y terminó con viento, polvo y cortes. Quedó también una idea que se repitió en mensajes y comunicados, sin demasiada discusión: en un predio lleno, el margen de error es mínimo. Para el público, la frustración convive con el alivio de que no hubo incidentes. Para los artistas, la sensación es la misma: la espera de una nueva fecha que recomponga el encuentro.

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