
Un choque en una esquina céntrica deja a un repartidor de 22 años con muerte cerebral
Policiales16/02/2026
REDACCIÓNEl impacto ocurrió en Alsina y Dorrego, en Comodoro Rivadavia, y el joven terminó internado de urgencia en el Hospital Regional. La conductora del auto dio negativo en alcoholemia, mientras la Justicia busca reconstruir la mecánica del hecho.

En Comodoro Rivadavia, la rutina de una jornada común quedó atravesada por un accidente violento que terminó con el diagnóstico más duro. Gabriel Jaramillo, repartidor de 22 años, sufrió un choque en la intersección de Alsina y Dorrego y fue declarado con muerte cerebral tras ser atendido en el Hospital Regional. La noticia sumó conmoción en el ámbito del reparto, donde el trabajo se sostiene muchas veces sobre motos expuestas a un tránsito intenso.
El siniestro ocurrió cuando el joven circulaba en motocicleta y un auto lo embistió en esa esquina céntrica. La colisión fue con un Chevrolet Sonic conducido por una mujer de 43 años, según los datos relevados en el lugar. El impacto dejó al motociclista en una situación crítica desde el primer momento, con lesiones que obligaron a un traslado urgente.


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Tras el choque, Jaramillo fue llevado de inmediato al Hospital Regional para recibir asistencia médica. Allí, con el paso de las horas, el cuadro se agravó y el personal de salud confirmó un diagnóstico irreversible. La información médica más reciente indicó muerte cerebral, una definición que cambia por completo el encuadre del caso y abre otro peso emocional sobre la familia y su entorno.
Mientras tanto, en la escena del accidente intervino personal policial para las actuaciones iniciales. Los primeros procedimientos incluyeron controles sobre la conductora del vehículo, en línea con lo que marca el protocolo. De acuerdo con la información oficial, el test de alcoholemia realizado a la mujer dio resultado negativo.
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Ese dato, sin embargo, no cierra la discusión sobre lo ocurrido ni define responsabilidades por sí solo. Por eso la Justicia inició actuaciones para determinar cómo se produjo el impacto y qué maniobras precedieron a la colisión. En este tipo de casos, la reconstrucción de la mecánica del choque suele concentrarse en trazas, posiciones finales y relatos recabados en el momento.
El expediente ahora apunta a establecer con precisión qué sucedió en esa esquina, que combina circulación habitual y cruces frecuentes. La investigación buscará definir sentidos de marcha, prioridad de paso y cualquier elemento que permita establecer una secuencia verificable. También será clave determinar si existieron factores externos que influyeron en la visibilidad o el control del vehículo y la moto.
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La gravedad del cuadro del joven repartidor vuelve a poner el foco sobre las condiciones de circulación de quienes trabajan en la calle. La moto es herramienta de trabajo, pero también implica una exposición constante a choques que, en cuestión de segundos, dejan consecuencias irreversibles. En Comodoro, como en otras ciudades, los repartidores cruzan barrios y avenidas a ritmo de pedidos, con tiempos ajustados y tránsito cambiante.
En el caso de Jaramillo, la secuencia ya dejó un resultado trágico en términos médicos, aun cuando el proceso judicial recién empieza. El diagnóstico de muerte cerebral marca un límite que trasciende cualquier discusión técnica sobre el choque y dimensiona el impacto social del hecho. A partir de ahora, la causa seguirá su curso para establecer responsabilidades y cerrar, con pruebas, la reconstrucción de lo ocurrido.
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Las actuaciones continúan mientras se intenta precisar cada detalle del choque en Alsina y Dorrego. La investigación deberá apoyarse en la información relevada por las autoridades que intervinieron en el lugar y en los elementos que se incorporen al expediente. En paralelo, la ciudad suma otro episodio grave a la estadística vial, con un trabajador joven como principal víctima.
Fuente: Del Mar Digital
















