
El norte perdió más bosque que nunca y el objetivo de “deforestación cero” se aleja
Actualidad17/02/2026
REDACCIÓNGreenpeace registró más de 210 mil hectáreas arrasadas en 2025 entre desmontes e incendios. Santiago del Estero lidera un escenario que crece 40% en un año.

Mientras la Patagonia lucha contra incendios de gran magnitud, en el norte argentino se profundiza otra emergencia silenciosa: la desaparición acelerada del bosque nativo. Un informe reciente advierte que el país perdió más de 210 mil hectáreas solo en 2025, una cifra que marca un salto alarmante respecto del año anterior.
La pérdida no responde a un solo factor. Greenpeace señala que el retroceso forestal se explica por la combinación de desmontes para ampliar la frontera agropecuaria y el avance del fuego en zonas que ya estaban bajo presión ambiental. El resultado es un mapa que se vacía de monte en tiempo récord.


En números concretos, durante 2025 se perdieron 210.702 hectáreas de bosques en el norte del país, un 40% más que en 2024, cuando el registro había sido de 149.649. El salto interanual expone una tendencia que lejos de frenarse, se acelera.
El fenómeno se concentra históricamente en cuatro provincias: Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa. Solo allí, según el informe anual “Deforestación en el norte de la Argentina”, se desmontaron 94.204 hectáreas en un año, un equivalente a casi cinco veces la Ciudad de Buenos Aires.
El caso más crítico vuelve a ser Santiago del Estero, que encabezó el ranking con 51.149 hectáreas desmontadas, seguida por Chaco (16.872), Salta (15.129) y Formosa (11.054). La provincia aparece como epicentro de un modelo productivo que avanza sobre el monte.
El informe explica que el motor principal sigue siendo el avance de la ganadería y la soja transgénica, en gran parte orientadas a mercados externos. Greenpeace advierte que esta expansión tiene un costo directo sobre biodiversidad, suelos y comunidades que habitan esos territorios.
A esa presión estructural se sumó en 2025 un factor devastador: los incendios forestales. Según el análisis satelital, el fuego arrasó con 116.498 hectáreas de bosques, y casi la mitad de esa superficie se concentró otra vez en Santiago del Estero.
Las consecuencias no se limitan al ambiente. Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace, recordó que “Argentina está entre los 15 países con más pérdida de bosques a nivel mundial” y enumeró impactos que van desde inundaciones hasta desalojos de comunidades campesinas e indígenas.
El escenario preocupa también por el rumbo normativo. Giardini advirtió que resulta grave que se busque flexibilizar leyes ambientales en medio de este contexto. Según expresó, “por el contrario, ante los compromisos climáticos de detener la deforestación para el año 2030, Argentina debe prohibir y penalizar su destrucción”.
El país firmó en la COP26 un compromiso internacional para alcanzar la deforestación cero en 2030. Sin embargo, con estas cifras, el objetivo parece cada vez más lejano, especialmente en provincias donde el desmonte avanza incluso sobre zonas protegidas.
Greenpeace remarca que durante el año pasado una parte mayoritaria de los desmontes se realizaron de manera ilegal, en áreas donde la Ley de Bosques prohíbe intervenir. En ese marco, el norte argentino aparece como uno de los principales puntos críticos de la crisis climática y territorial del país.
La pérdida de monte nativo no solo implica árboles menos. Es menos agua retenida, menos biodiversidad, más sequías e inundaciones, y una transformación profunda del paisaje que avanza año tras año, mientras las promesas de freno siguen sin traducirse en resultados concretos.













