
El Rotary local impulsa intercambios estudiantiles y profesionales y busca que más jóvenes se animen a salir al mundo. También convoca a familias que quieran recibir estudiantes.

El movimiento no ocurre en un aeropuerto ni en una oficina de migraciones, pero ya está en marcha. Dos chicas de Puerto Madryn se preparan para viajar un año al exterior, todavía sin destino confirmado, como parte del programa de intercambio que impulsa el Rotary Club Puerto Madryn. En los próximos meses conocerán el país asignado y comenzarán una experiencia que incluye cursar la secundaria en otra cultura, con otro idioma y otras reglas.
Detrás de esa posibilidad aparece una organización con décadas de presencia en la ciudad. Facundo Sánchez Galindo, presidente del club, explicó que el objetivo es fortalecer este tipo de iniciativas y darles mayor visibilidad. “Nuestro club está preparando a dos chicas que van a viajar. Todavía no tienen ciudad asignada, pero ya tienen todo preparado porque ahora de en los próximos meses les cae un país y se van un año a estudiar”, detalló.


El intercambio no se limita a enviar estudiantes. También llegan jóvenes del exterior que se integran a escuelas locales y viven con familias anfitrionas. “A casas de familia, sí, sí”, respondió Sánchez Galindo cuando le consultaron dónde se alojan los intercambistas, y aclaró que no es necesario pertenecer al Rotary para recibirlos. Las familias deben completar formularios y atravesar instancias de evaluación, pero el programa permanece abierto a la comunidad.
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La experiencia incluye seguimiento permanente. Desde el club supervisan la adaptación escolar y la integración social del estudiante, tanto del que viaja como del que llega. “Rotary está presente”, remarcó el presidente, al describir el acompañamiento que brindan para garantizar tranquilidad y contención durante el año que dura el intercambio.
El alcance del programa supera lo estrictamente estudiantil. Además de los viajes de un año, existen modalidades más cortas y también alternativas para universitarios o profesionales que buscan capacitarse en otras ciudades del país o del mundo. Sánchez Galindo señaló que el intercambio puede orientarse a distintos ámbitos, incluso laborales, y que la articulación con otros clubes facilita esas gestiones.
El Rotary tiene presencia internacional y una red que atraviesa continentes. “Tiene clubes en todo el mundo”, afirmó el dirigente, quien participó de encuentros en San Pablo y Corea junto a rotarios de distintas regiones. Esa estructura global permite que, con solo presentarse como integrante del movimiento, se generen vínculos y oportunidades de cooperación.
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Más allá de los intercambios, el club mantiene su perfil solidario en la ciudad. En el último tiempo entregó pintura para la escuela 785, materiales para el taller de construcción de la Escuela Politécnica y equipamiento deportivo para la 786. También organiza actividades para financiar proyectos, como la venta de locro o langostinos al escabeche, y recibe donaciones de socios y vecinos.
El mandato presidencial dentro del club dura un año y luego continúa el trabajo en otros roles. Sánchez Galindo describió la dinámica como horizontal, con decisiones que se conversan entre los socios y con foco en el liderazgo y la capacitación. En Puerto Madryn funciona un único club, con sede en Pujol 482, y una historia que ronda los 60 años en la ciudad.
Con la mirada puesta en 2026, la conducción busca que más jóvenes conozcan el programa y se animen a postularse. También convoca a quienes quieran colaborar como familias anfitrionas o acercarse al club con inquietudes solidarias. “Buscan Rotary Club Puerto Madryn en Facebook y en Instagram y nos agregan y cualquier consulta que tengan nos pueden escribir por ahí”, invitó el presidente, en un intento por ampliar una red que apuesta al intercambio cultural como forma de crecimiento personal y comunitario.















