Camillero de combate en Malvinas contó en primera persona cómo fue el "Día que Madryn se quedó sin pan"

Chubut15/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Raúl Mutio, camillero de combate en Malvinas, recordó el regreso por Puerto Madryn, el miedo a desembarcar y la herida abierta de la posguerra.

El día en que Madryn se quedó sin pan (Foto: Revista Acción)
El día en que Madryn se quedó sin pan (Foto: Revista Acción)

Raúl Mutio todavía recuerda que el regreso de Malvinas empezó con miedo antes de convertirse en una de las escenas más profundas de su vida. Había escuchado, junto con otros soldados, que la sociedad estaba en la calle y que el enojo por el resultado de la guerra podía esperarlos al bajar del buque. Lo que encontró en Puerto Madryn fue exactamente lo contrario: contención, comida, afecto y un gesto colectivo que siguió creciendo en la memoria de los excombatientes durante 44 años.

En una entrevista realizada en #LA17, Mutio volvió sobre el llamado Día que Madryn se quedó sin pan, en la previa de un nuevo aniversario del regreso de los soldados desde las islas. El excombatiente participará de una charla titulada Entre el Frente y la Retaguardia, prevista para el jueves 18 de junio a las 11 horas en el Centro de Veteranos de Guerra de Puerto Madryn. La actividad busca recuperar testimonios de quienes volvieron por la ciudad y encontraron allí un trato que no se repitió después con la misma intensidad.


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Mutio definió aquel desembarco como un momento atravesado por el temor, porque los soldados habían sido preparados para una recepción hostil. Sin embargo, la ciudad rompió esa expectativa y también el dispositivo de seguridad que intentaba ordenar el regreso. “Puerto Madryn fue el último trato afectivo que tuvimos en nuestra vida personal”, afirmó al comparar esa recepción con la indiferencia que, según contó, apareció después en otros lugares del país.

El excombatiente sostuvo que la vuelta fue, para muchos, el comienzo de una etapa incluso más dolorosa que la guerra. Su frase resume una herida que no se cerró con el fin del combate ni con el retorno al continente. “Lo peor que nos pasó a los excombatientes fue justamente volver”, dijo, al explicar que después de la euforia inicial por ir a Malvinas llegó una posguerra marcada por el silencio, la falta de reconocimiento y el olvido.


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Antes de llegar a las islas, Mutio era un joven clase 62 que había terminado el servicio militar apenas 20 días antes de ser convocado nuevamente. Vivía en Buenos Aires, era oriundo de Comodoro Rivadavia y había pasado por el Batallón Logístico 9, dentro de la compañía de Sanidad. Al incorporarse como fuerza agregada al Hospital Militar de Comodoro Rivadavia, terminó formando parte de una unidad sanitaria conjunta que operó en Malvinas.

Su tarea fue la de camillero de combate, una función que lo obligaba a salir hacia las zonas donde estaban los heridos. No llevaba la guerra desde un pozo fijo ni desde una posición de tiro, sino desde el movimiento permanente entre el frente y la retaguardia. “Teníamos que ir a donde están los heridos”, recordó, al describir una labor que implicaba acercarse a los combates cuando otros buscaban cubrirse.


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Esa función lo dejó frente a una experiencia cruda, difícil de ordenar en palabras y muchas veces bloqueada por la memoria. Mutio contó que no recuerda todos los episodios y admitió que puede haber funcionado una selección interna para poder seguir adelante. “La memoria te juega en contra con el paso de los años”, reflexionó, aunque también aceptó que, en algunos casos, recordar permite reconstruir lo vivido y darle un lugar.

Uno de los hechos que recuperó durante la charla fue el ataque contra una ambulancia en la que se trasladaba con otros integrantes de Sanidad. Según relató, el vehículo fue alcanzado por la artillería cuando llevaba gente adentro, en una escena que después pudo reconstruir en parte gracias al testimonio del médico Carneluto, vinculado a Puerto Madryn. Mutio contó que habían quedado en un pozo, que salieron a buscar otro camión y que una patrulla se hizo cargo de la situación cuando transportaban raciones y bolsas necrológicas.


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El excombatiente también habló del peso moral que implicaba participar, aunque no decidiera directamente, en la selección de heridos durante la guerra. Explicó que la sanidad militar se rige por criterios diferentes a los de un hospital civil, porque prioriza a quienes tienen más posibilidades de sobrevivir. “En la guerra vos tenés que atender al que ves que se va a salvar”, señaló, al describir una de las marcas más duras de su paso por Malvinas.

Mutio fue luego profesor de Historia, aunque durante mucho tiempo no contó en el aula que había estado en Malvinas. Dijo que al principio casi no se hablaba del tema y que la desmalvinización empujó a muchos excombatientes al silencio. Con el tiempo, entendió que narrar era necesario porque “si no hablás vos, otro va a hablar por vos”, una idea que hoy sostiene su decisión de volver a dar testimonio.


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La charla en Puerto Madryn tendrá un sentido particular porque no será, según adelantó, una conmemoración militar tradicional. Mutio la piensa como un encuentro con una ciudad que tuvo un lugar distinto en la memoria de los soldados que regresaron. “Nos contuvo y nos dieron hasta lo que ustedes no tenían”, expresó, al recordar una reacción popular que todavía considera imposible de agradecer por completo.

El aniversario del regreso permite volver sobre una escena que excede el dato histórico y se conecta con una deuda emocional de la posguerra. Para Mutio, Puerto Madryn representa el punto en el que muchos excombatientes recibieron el último reconocimiento antes de enfrentar años de indiferencia. La charla dejará abierta una tarea que todavía continúa: sostener la palabra de quienes estuvieron en Malvinas para que la historia no quede en manos de otros relatos.

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