
Jake Paul terminó otra vez en quirófano y admitió qué salió mal en su recuperación
Deporte22/02/2026
REDACCIÓNTras la fractura de mandíbula que sufrió en diciembre ante Anthony Joshua, Jake Paul contó que debió operarse de nuevo porque placas y tornillos se aflojaron.

La imagen pública de Jake Paul siempre se apoyó en la exposición y el ritmo acelerado, pero esta vez el cuerpo le marcó un límite con crudeza. El influencer devenido boxeador volvió al quirófano por una nueva cirugía de mandíbula, semanas después de una lesión seria en el ring. El propio Paul contó que el problema no fue una recaída deportiva, sino una complicación del material que llevaba colocado.
A sus 29 años, el estadounidense informó la intervención a través de redes sociales en un mensaje que, por el tono, buscó admitir responsabilidad. “Tuve que hacerme otra cirugía de mandíbula. Los tornillos y las placas se estaban soltando porque al parecer no descansé en los últimos dos meses”, escribió. La frase dejó una señal clara sobre el origen de la complicación: falta de reposo en una recuperación que pedía cuidado extremo.


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El episodio arrastra su origen a una noche específica y a un rival de peso pesado. El 19 de diciembre, Paul peleó en Las Vegas contra el británico Anthony Joshua, ex campeón del mundo. En ese combate, Joshua lo noqueó en el sexto round con un derechazo que le provocó una fractura de mandíbula. El golpe marcó un punto de inflexión para el estadounidense, que venía construyendo su carrera en base a eventos de alto impacto mediático.
La lesión inicial ya había requerido una intervención quirúrgica y la colocación de placas y tornillos. Ese tipo de tratamiento suele demandar una rehabilitación cuidadosa, con reposo y seguimiento médico para garantizar estabilidad. En el relato que trascendió, la recuperación de Paul no habría respetado las pautas necesarias, y eso terminó por comprometer el sistema de fijación. El resultado fue la necesidad de volver a operar.
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Lo que exhibe el caso es el choque entre una lógica de espectáculo permanente y una lesión que no admite atajos. El propio Paul dejó entrever que siguió con actividad en lugar de priorizar descanso, un factor que pudo influir en el aflojamiento del material. La secuencia también muestra que, en deportes de contacto, el daño no siempre se limita al día del combate. A veces, el problema aparece después, cuando el cuerpo exige tiempos que la agenda no quiere conceder.
La pelea con Joshua se instaló como un capítulo incómodo dentro del recorrido que Paul intenta consolidar como boxeador profesional. Joshua no es un rival más: su historia como ex campeón de pesos pesados le da un peso distinto al triunfo y, también, a la derrota del estadounidense. El nocaut en el sexto asalto dejó una marca deportiva, pero la fractura sumó una consecuencia física que ahora vuelve a primer plano. Con esta segunda operación, el episodio se extiende más allá del resultado del combate.
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En términos de números, Paul sostiene un registro profesional que muestra volumen de actividad. Su carrera registra 12 victorias y dos derrotas, una estadística que lo mantiene visible dentro de un circuito que mezcla deporte y entretenimiento. Sin embargo, la lesión ante Joshua y la nueva cirugía cambian el eje del debate: ya no se habla solo de rivales, sino de salud y tiempos de recuperación. En ese punto, el ring queda lejos y la discusión se traslada a su futuro inmediato.
El influencer también construyó parte de su perfil enfrentando nombres reconocibles, aunque en contextos particulares. En su trayectoria figuran combates con ex campeones como Mike Tyson y Julio César Chávez Jr., mencionados como rivales que ya estaban lejos de su mejor nivel. Ese tipo de elecciones alimentó críticas sobre el tipo de desafío que asume y sobre el lugar real que ocupa en el boxeo competitivo. La pelea con Joshua, en cambio, tuvo otro impacto y lo dejó expuesto a un castigo más duro.
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La nueva intervención quirúrgica vuelve a poner bajo la lupa el costado menos glamoroso de estas peleas: la rehabilitación. Paul dijo que los tornillos y placas se aflojaron, un cuadro que abre interrogantes sobre cuánto pudo exigirse en ese período y qué recomendaciones ignoró. Por ahora, el dato concreto es que debió volver a operar para corregir un problema que no se resolvió en la primera intervención. La recuperación, otra vez, se vuelve el verdadero combate.
En el corto plazo, la incógnita no pasa por el próximo rival, sino por cuánto tiempo podrá sostenerse fuera de la actividad intensa. La mandíbula fracturada, una cirugía y una segunda operación en pocas semanas dejan una factura física difícil de relativizar. Paul eligió contar el episodio con una frase que resume el aprendizaje a la fuerza: “no descansé en los últimos dos meses”. Esa admisión, más que cualquier promesa, deja en claro que el cuerpo le impuso el ritmo.
Fuente: NA.
















