
El festejo llegó lejos de casa, pero con sello patagónico. En el Little Caesars Arena de Detroit, Soledad Matthysse construyó una victoria que la coloca en un lugar singular del boxeo argentino. A los 45 años, derrotó por nocaut técnico a la estadounidense Samantha Worthington, que llegaba invicta con récord 12-0, y se quedó con el cinturón interino superligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).



La definición se produjo en el octavo asalto, luego de un combate intenso y cambiante. Matthysse sostuvo el ritmo en un duelo de ida y vuelta y terminó inclinando la balanza con una ofensiva sostenida que obligó a la detención del pleito. La victoria se concretó en la noche del domingo, en una de las peleas complementarias de la cartelera encabezada por Shields vs. Crews-Dezurn II.
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El contexto amplificó el logro. Worthington exponía su invicto y peleaba en su país, con el respaldo del público local. Matthysse, en cambio, asumió el desafío con experiencia y paciencia, dos atributos que se volvieron determinantes con el correr de los rounds.
Desde el rincón, su entrenador y esposo Mario Narváez siguió cada intercambio con indicaciones precisas. La argentina respondió con firmeza física y mental, sin retroceder ante los momentos de presión. El octavo round condensó esa resistencia acumulada durante toda la pelea.
La consagración le permitió sumar un nuevo capítulo a su trayectoria. Ex campeona pluma, la púgil nacida en Rafaela y radicada en Trelew cambió de categoría y encontró recompensa en el plano internacional. El cinturón interino superligero la posiciona nuevamente en la escena grande.
El dato etario no pasa inadvertido. Matthysse se convirtió en la argentina que ganó un título internacional con mayor edad, 45 años, un registro que dimensiona el alcance del triunfo. Lejos de representar un límite, la experiencia funcionó como sostén en una noche exigente.
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El combate mantuvo tensión constante. Hubo pasajes de intercambio franco y otros de estudio, pero la visitante mostró mayor resto en el tramo decisivo. Cuando la ofensiva finalizó con la intervención arbitral, la sorpresa inicial dio paso al reconocimiento.
Detroit fue el escenario de un logro que conecta geografías. La boxeadora formada en el sur argentino celebró en Estados Unidos y dejó sin invicto a su rival. La victoria no solo sumó un cinturón: consolidó una carrera extensa que todavía encuentra nuevos desafíos.
Con el título interino de la AMB en su poder, el horizonte se amplía. Matthysse demostró que el recorrido profesional no se mide únicamente en años, sino en capacidad para competir al máximo nivel. En el cuadrilátero de Michigan, esa convicción encontró confirmación.















