Tomás Etcheverry resistió todo y en Río gritó campeón por primera vez

Deporte23/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El festejo llegó empapado y exhausto. Bajo una lluvia persistente y después de una jornada extenuante, Tomás Etcheverry levantó el trofeo más importante de su carrera en el ATP 500 de Río de Janeiro, el certamen más relevante de la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo. El argentino venció al chileno Alejandro Tabilo por 3-6, 7-6 (3) y 6-4 y escribió su nombre en la historia del torneo brasileño.

El platense venció a Alejandro Tabilo en tres sets y se quedó con el ATP 500 de Río de Janeiro.
El platense venció a Alejandro Tabilo en tres sets y se quedó con el ATP 500 de Río de Janeiro.

La escena final mostró el contraste perfecto de la semana: desgaste físico, tensión acumulada y una descarga emocional inevitable. Cuando la última pelota de Tabilo se fue larga en el tercer punto de campeonato, el platense se dejó caer sobre el polvo de ladrillo y recién entonces entendió lo que acababa de lograr. A los 26 años, consiguió su primer título a nivel ATP.


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El día comenzó mucho antes de la final. Etcheverry debió completar por la tarde su semifinal ante el checo Vit Kopriva, interrumpida por cuestiones climáticas. Esa exigencia extra lo obligó a administrar energías con precisión en el duelo decisivo, en un contexto adverso que incluyó altas temperaturas y una llovizna que volvió más pesada la pelota y extendió los intercambios.

El arranque de la final insinuó otro desafío. Etcheverry quebró en el primer juego, pero Tabilo respondió con agresividad y recuperó terreno de inmediato. El chileno encadenó buenos turnos de servicio y cerró el primer set en su cuarto set point, aprovechando el desgaste acumulado de su rival.

Lejos de desmoronarse, el argentino sostuvo la calma. En el segundo parcial cedió el saque en el inicio, aunque recuperó el quiebre en el sexto juego y estiró la definición hasta el tie-break. Allí apareció la versión más firme de su semana: ganó tres puntos con el saque de Tabilo y forzó el tercer set con determinación.

El tramo decisivo exigió temple. Etcheverry consiguió el quiebre en el tercer game y luego defendió cada turno de servicio sin conceder oportunidades. Con intercambios largos y ambos jugadores visiblemente cansados, el margen se volvió mínimo y cada punto adquirió peso específico.


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El desenlace llegó tras varios rallies extensos, con ninguno dispuesto a asumir riesgos innecesarios. La pelota del chileno se fue larga y el argentino cayó al suelo, como acostumbra en sus grandes victorias. Después saludó a su rival y celebró con su equipo, en una escena cargada de alivio.

El triunfo también impactó en el ranking. Etcheverry, que comenzó el torneo en el puesto 51°, alcanzó el 36° lugar en la clasificación en vivo. La consagración significó mucho más que un salto numérico: representó la recuperación de confianza luego de un 2025 irregular y confirmó su capacidad para sostenerse en escenarios exigentes.

En una jornada que combinó lluvia, calor y desgaste extremo, el platense encontró respuestas físicas y mentales. Río lo vio resistir, adaptarse y finalmente imponerse. El título no solo coronó una semana impecable, también abrió una nueva etapa en su recorrido profesional.

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