Explican por qué las cábalas del fútbol son una "ilusión de control" para el cerebro

Deporte19/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un psicólogo detalla que el cerebro humano percibe la incertidumbre como una amenaza real y desarrolla rituales para gestionar la ansiedad que genera ser un simple espectador.

Cábalas argentinas. Foto Cadena 3
Cábalas argentinas. Foto Cadena 3

Según el psicólogo especialista Alexis Alderete, las cábalas se vinculan directamente con el concepto de “ilusión de control” que desarrollan las personas. El cerebro humano detesta la incertidumbre y la experimenta como si fuera una amenaza real, generando un profundo malestar emocional. Ante este escenario, los rituales aparecen como un mecanismo para intentar manejar la situación.

Este proceso de aprendizaje se basa en un sesgo cognitivo conocido como “correlación ilusoria”, donde el cerebro asocia erróneamente dos eventos sin conexión. El especialista explicó que si una persona realiza una acción y ocurre un resultado deseado, como un gol, se crea una causalidad mágica. «No importa que sea irracional; prefiere aferrarse a una causalidad mágica antes que aceptar la total y absoluta impotencia de ser un simple espectador», detalló Alderete.


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Un caso testigo es el de Yamila, una locutora que se encerró en el baño durante un partido y Argentina marcó un gol. Repitió la acción en los encuentros contra Suiza e Inglaterra a pedido de sus familiares, obteniendo resultados positivos. De manera similar, otra hincha relató que su tía se encerró en el baño con un secador de pelo prendido durante el partido contra Cabo Verde y el equipo ganó.

La influencia de las cábalas puede llegar a afectar decisiones familiares importantes, como le ocurrió a José, un docente divorciado. Él y su exesposa discutieron sobre la tenencia de su hijo de casi dos años durante la final de la Copa del Mundo. Finalmente, acordaron que el niño viera el partido con su madre para no romper la cábala de los dos partidos anteriores, en los que la Selección argentina había resultado victoriosa.


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Algunos de estos rituales son legados que pasan de generación en generación, como el de Maximiliano, instructor de personas con discapacidad visual. Desde 1986, mantiene la costumbre heredada de su abuelo, que consiste en prender fuego laurel con ajo junto a los nombres de los defensores rivales. Luego, arroja las cenizas de espaldas a un río para completar el ritual.

El especialista Alderete sostiene que los rituales funcionan como el “pegamento de las sociedades” y que el fútbol conecta a las personas con una vulnerabilidad infantil. Compartir o heredar una cábala otorga un sentido de pertenencia y saca al individuo de la soledad del sufrimiento. Existe una necesidad transgeneracional de continuidad que conecta a las personas con su propia historia familiar.


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En los trastornos de ansiedad, el sufrimiento no proviene del miedo a un resultado negativo, sino de la incapacidad de tolerar la incertidumbre. La cábala se convierte en una “conducta de seguridad” que reduce la ansiedad a corto plazo. Este alivio inmediato provoca que el comportamiento quede internalizado y se repita ante nuevas situaciones de estrés.

Las personas buscan constantemente que todo sea predecible para apagar las alarmas de la amígdala, el centro del miedo en el cerebro. Cuando un fanático repite un entorno idéntico al del partido anterior, como usar la misma ropa o sentarse en la misma silla, el cerebro lo interpreta como una “zona segura”. Esto le permite destinar toda su energía a procesar la tensión del partido en lugar de estímulos nuevos.

Finalmente, el psicólogo concluye que las cábalas familiares son “legados afectivos” que funcionan como un acto de lealtad invisible. Seguir el ritual de un padre o abuelo mantiene vivo un hilo conductor con los ancestros y la propia infancia. Estos actos reactivan redes neuronales asociadas a la seguridad de la niñez, un período en el que la persona se sentía protegida por otros.

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