
Lundin y BHP negocian con Argentina y Chile un acuerdo de explotación que les permita mover personal y producción con mayor libertad.

El megaproyecto minero Vicuña, que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, se encamina a una etapa decisiva: definir cómo operará de manera simultánea en Argentina y Chile. Para eso, sus impulsores negocian un acuerdo específico que les permita cruzar la frontera sin las trabas habituales.
Detrás de esa estrategia están Lundin Mining y BHP, que trabajan junto a las autoridades de ambos países para avanzar hacia un protocolo de explotación bajo el Tratado Binacional firmado en 1997. La meta es clara: garantizar un marco que permita mover productos y personal con mayor libertad durante la fase operativa.


El propio CEO de Lundin, Jack Lundin, confirmó que la compañía ya cuenta con un protocolo vigente para la etapa de exploración. Sin embargo, el desafío ahora es otro. “Actualmente existe un tratado binacional entre Chile y Argentina. De hecho, contamos con un protocolo Vicuña para la etapa de exploración en la que se encuentran los proyectos”, explicó durante una conferencia telefónica tras la publicación del Informe Técnico del proyecto.
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Ese esquema permitió hasta ahora el tránsito sin necesidad de pasar por aduanas en cada cruce. Pero la explotación a gran escala requiere un salto institucional y operativo. “Ahora, lo que consideraríamos es escalar esto a un acuerdo de explotación entre ambos países, lo que nos permitiría mover productos y personal a través de esta fase de operaciones con mayor libertad”, señaló Lundin.
La discusión no es menor. Los antecedentes de proyectos transfronterizos en el sur del continente abren interrogantes sobre los requisitos legales y la obtención de permisos, especialmente del lado chileno. En ese contexto, el analista Daniel Major, de UBS Investment Bank, planteó dudas sobre si existe un marco claro para las últimas etapas del desarrollo.
La respuesta del ejecutivo apuntó a un trabajo conjunto en marcha. “Estamos trabajando con las autoridades chilenas y argentinas como parte de la comisión del tratado binacional para establecer esto. Y tenemos tiempo para asegurarnos de cumplir con todos los requisitos y obtener las aprobaciones necesarias para llevar esto a la fase de explotación”, afirmó.
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El proyecto Vicuña prevé una inversión inicial significativa y una operación que demandará infraestructura, transporte y mano de obra en ambos lados de la cordillera. La definición de reglas para proveedores, trabajadores, circulación de equipos e incluso cuestiones impositivas será central dentro del acuerdo que se negocia.
Lundin también destacó que la planificación contempla los tiempos administrativos y regulatorios. “La estrategia de permisos forma parte, por supuesto, del plan estratégico general para el desarrollo y la entrada en operaciones a gran escala”, indicó, al tiempo que remarcó que el objetivo es alcanzar la escala completa de producción.
El ejecutivo sostuvo además que existe coordinación entre las empresas y los gobiernos involucrados. “Por lo tanto, creo que contamos con una buena estrategia, un esfuerzo colaborativo entre personas que trabajan para BHP, Lundin Mining y Vicuña Corp., así como con las autoridades argentinas y chilenas”, aseguró.
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En ese marco, el Tratado Binacional vuelve a cobrar protagonismo casi tres décadas después de su firma. La posibilidad de transformar un esquema pensado para exploración en uno apto para explotación a gran escala definirá el futuro operativo del proyecto.
Mientras avanzan las conversaciones, Vicuña se perfila como uno de los emprendimientos mineros más ambiciosos de la región. El acuerdo que hoy se negocia marcará cómo se moverán toneladas de producción y cientos de trabajadores entre dos países sin que la frontera se convierta en un obstáculo.
















