
"Pónganle límites a sus hijos, es feo verlos llorar cuando les matan a un hijo o deben estar presos 15 años”, dijo un ministro
Política26/02/2026
REDACCIÓNEl asesinato de Ulises Olima, un joven de 21 años, dejó a Caleta Olivia con preguntas abiertas y un operativo policial que se metió en pasillos, escaleras y edificios del barrio 2 de Abril.

En medio de los rastrillajes, el ministro de Seguridad de Santa Cruz, Pedro Prodromos, eligió hablar sin filtro y apuntó directo a las familias de quienes, según describió, se mueven en la “vida nocturna con mala junta”. La frase que lanzó, dura y polémica, ya quedó pegada al caso y marca el clima con el que el Gobierno provincial decidió pararse frente a la conmoción.
La presencia del ministro en el propio barrio no se explicó como un gesto protocolar, sino como parte de una intervención que busca sostenerse en el tiempo. Prodromos relató que las fuerzas se desplegaron con controles específicos dentro de los edificios y adelantó un método de trabajo que apunta a revisar cada sector. “Están haciendo controles en todos los edificios. Se hará un trabajo en cada una de las escaleras en el barrio de 2 Abril”, aseguró al describir lo que veía en el lugar.


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El foco operativo, según su relato, no se limitó a patrullajes en calles principales ni a retenes en accesos, sino a un rastreo fino dentro del complejo habitacional. “Se está buscando todo lo que se pueda llegar a encontrar para agregar a la causa o para sacar de circulación a los malvivientes”, sostuvo, al explicar qué esperaba del despliegue. Esa frase ubicó al procedimiento como una búsqueda de elementos para el expediente y, a la vez, como una acción para retirar del barrio objetos o personas vinculadas a delitos.
En paralelo, el ministro se refirió a Luis Pintos, señalado como presunto autor del crimen, y narró cómo llegó la información sobre una entrega. “Me llamaron a últimA hora, que ésta persona se quería entregar en el Ministerio de Seguridad”, dijo, y explicó que por esa comunicación “a primera hora” debieron ir a buscarlo. También añadió que el hombre “pudo declarar” y que “físicamente se encontraba bien, pero asustado”, sin dar más detalles sobre el contenido de esa declaración.
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Con ese escenario de investigación en marcha, Prodromos subió el tono al hablar de lo que considera una responsabilidad previa a cualquier intervención policial. “Nos vamos a poner más rigurosos”, anunció, y enseguida conectó el crimen con una crítica a quienes, según afirmó, permiten conductas riesgosas o delictivas dentro del hogar. “Creo que los padres de cada uno de esos que andan en las motos sin papeles, sin documentos y que saben que andan en malos pasos, deben ponerle límites”, expresó.
El ministro insistió con la idea de la crianza como línea de contención y remarcó que, para él, el reclamo suele llegar tarde. “Pónganle límites a sus hijos, es feo verlos llorar cuando les matan a un hijo o cuando deben estar presos 15 años”, lanzó, en un tramo que terminó de endurecer el mensaje oficial. En esa misma intervención, extendió el planteo tanto a menores como a mayores: habló de jóvenes que “viven con los padres” y de conductas que describió como una forma de “hacerse los guapos”.
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En otro pasaje, Prodromos amplió la acusación sobre la búsqueda de responsables y marcó su lectura sobre cómo se reparten culpas después de una muerte violenta. “Después buscan responsables en la Justicia, en la Seguridad, en el Gobierno, cuando el único responsable de los hijos son los padres”, dijo, y volvió sobre una idea que repitió más de una vez. “Es importante recalcar nuevamente: los padres son responsables de sus hijos”, afirmó, al sostener que no se trata de un grupo numeroso: “No son más de quince personas los que se hacen los guapos diariamente y después terminan en estas desgracias”, añadió.
El mensaje no quedó solo en la seguridad y la investigación del crimen, porque el ministro sumó un diagnóstico duro sobre el estado del barrio y anticipó gestiones con distintos organismos. “Hay mugre por todos lados”, afirmó, y propuso abrir diálogo con “diferentes entes” para “adecuar el barrio, limpiarlo y que ellos lo cuiden”. En su descripción, el lugar no aparece como un punto perdido de la ciudad, sino como un espacio con potencial: “No es un mal barrio, es un barrio hermoso”, sostuvo.
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En ese cierre de su intervención, Prodromos planteó una convivencia entre presencia estatal y exigencia comunitaria, con una línea que intenta correr el eje del operativo a un compromiso cotidiano. “Nosotros vamos a hacer una avanzada, pero ellos tienen que empezar a cuidar su lugar”, expresó, y dejó implícito que la intervención no busca agotarse en patrullajes o allanamientos. Mientras la causa por el asesinato de Ulises Olima avanza en el plano judicial, el barrio 2 de Abril quedó en el centro de una discusión áspera sobre controles, responsabilidades y el modo en que se responde cuando la violencia ya dejó su marca.
Fuente: La Opinión Austral, Tiempo Sur
















