Caputo dijo que la inflación podría arrancar con 0 y que el cepo ya está casi afuera

Actualidad02/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El ministro afirmó que el IPC de febrero será menor al de enero, defendió el rumbo fiscal como escudo ante la crisis global y aseguró que las restricciones cambiarias están “90% levantadas”.

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Luis Caputo

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a poner el foco en la desaceleración de precios y dejó una definición que busca impactar en las expectativas. Sostuvo que la inflación mensual podría comenzar con cero este año si se sostiene la actual política económica. Al mismo tiempo, planteó que el esquema cambiario ya transita su tramo final.

Mientras nos mantengamos en este curso, tranquilamente este año la inflación podrá empezar con 0”, afirmó el funcionario. También anticipó que el IPC de febrero quedará por debajo del 2,9% registrado en enero, aunque evitó arriesgar una cifra concreta y aclaró que las estimaciones oficiales no siempre coinciden con las que luego publica el Indec.

Caputo vinculó esa desaceleración con el ordenamiento fiscal y monetario. Insistió en que el principal resguardo ante un contexto internacional complejo pasa por sostener la disciplina macroeconómica. “El mejor escudo contra un shock externo es tener la casa en orden”, sostuvo al referirse a la escalada del conflicto en Medio Oriente y su impacto en los mercados.


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En esa línea, recordó que en crisis globales anteriores la Argentina sufría efectos más profundos por llegar con desequilibrios acumulados. Según su mirada, la diferencia actual radica en el equilibrio fiscal y en la menor emisión monetaria. Para el ministro, ese marco permite absorber mejor la volatilidad externa.

En el plano cambiario, aseguró que el cepo “está 90% levantado” y que el Banco Central administra con cautela la transición hacia una normalización total. “No va a cambiar nada si salimos dentro de uno, dos o cinco meses. Lo más importante es mantener el orden y la disciplina fiscal y monetaria”, señaló, en referencia a las presiones del mercado para acelerar el proceso.

También cuestionó la idea de que el riesgo país dependa exclusivamente de la acumulación de reservas o de una emisión de deuda para demostrar acceso al financiamiento. “Se decía que el riesgo país no bajaba porque no comprábamos reservas. En casi dos meses compramos casi seis veces más de lo que nos habíamos comprometido con el Fondo y, sin embargo, el riesgo país pasó de 500 a 570 puntos”, afirmó. Y agregó: “Ahora dicen que tenemos que hacer una colocación internacional para probarle al mercado que podemos salir. Aun para los economistas bien formados que venimos del mercado, predecir el mercado es muy difícil”.

Caputo descartó además una colocación externa con fines simbólicos. “No necesitamos probarle al mercado que podemos salir. Todos saben que podemos salir; no cambia nada eso”, dijo en una entrevista con El Cronista. En cambio, planteó que el desafío consiste en fortalecer el financiamiento interno y reducir la dependencia de Wall Street.


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En ese punto, mencionó el volumen de dólares fuera del sistema financiero. “Hay alrededor de USD 170.000 millones en los colchones. La base la tenemos, el ahorro está”, remarcó. Comparó esa cifra con los depósitos privados en pesos medidos en dólares, que rondan los USD 60.000 millones, y señaló que el ahorro informal triplica el que hoy circula dentro del sistema.

Ese ahorro está en las casas de la gente perdiendo intereses. Podría estar ayudando a hacer crecer al país y, además, generando rendimiento para los propios ahorristas”, sostuvo. Y subrayó: “Es fundamental formalizar el ahorro”, al explicar que esos recursos podrían canalizarse hacia crédito productivo, hipotecas e infraestructura.

El ministro también se refirió al esquema impositivo y aclaró que “no va a haber una reforma tributaria en el sentido como la reforma laboral”. Señaló que la baja de impuestos dependerá del superávit primario y vinculó esa estrategia con la formalización del empleo. Destacó el régimen de nuevo empleo aprobado en la reforma laboral, que reduce la carga patronal al 2% durante cuatro años, frente a niveles previos de entre 17% y 20%, y afirmó: “Esto viene a romper el incentivo que había tanto de empleado como de empleador a estar en negro”.

En cuanto al mercado laboral, defendió una visión más flexible. “Se echa gente en todos los países del mundo y no es un drama. ¿Por qué? Porque en 48 horas la gente consigue empleo y tal vez mejor. Ahí es donde tenemos que ir. Estamos del lado de la gente que no tiene empleo”, expresó. Y fue más allá al criticar el modelo productivo de las últimas décadas: “En los últimos 20 años la industria argentina no fue a ningún lado; los únicos que se hicieron ricos fueron algunos empresarios elegidos a dedo por el gobierno o el ministro de turno. Eso es inmoral, injusto, regresivo e ineficiente”.

Finalmente, rechazó que el Gobierno esté impulsando una apertura indiscriminada. “Seguimos siendo de las economías más cerradas del mundo”, sostuvo, y reiteró que la reducción de la inflación será una consecuencia del orden macroeconómico. “En el corto plazo los mercados no siempre reflejan los fundamentals, pero en el largo plazo prevalecen”, concluyó.

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