
Turistas argentinos atrapados en Israel por el cierre de cielos y la embajada atiende la situación
Actualidad03/03/2026
REDACCIÓNCon el cielo cerrado, unos 200 viajeros no pueden volver en avión y la embajada sigue la situación. Axel Wahnish habló de misiles y refugios en medio de una semana tensa.

El conflicto entre Israel e Irán dejó una postal inesperada para cientos de argentinos: vacaciones frenadas, aeropuertos cerrados y la incertidumbre de cómo salir de un país bajo ataques. El embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, confirmó que hay “unos 200 turistas argentinos varados” por el cierre de cielos, una medida que impide egresar en avión ante el riesgo de misiles. El mismo escenario alcanza a una comunidad mucho más grande, con decenas de miles de residentes atentos a las sirenas.
En sus declaraciones radiales, Wahnish puso números a la magnitud de la situación y describió un ritmo de alerta que se volvió constante. Dijo que desde el sábado, cuando se inició el conflicto, “ya tiraron sobre Israel unos 650 misiles”. En ese contexto, remarcó que la población permanece “atenta a las alarmas” para dirigirse al refugio antibombas más cercano cuando suenan las sirenas.


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El embajador habló también desde un lugar personal, con detalles que ilustran cómo se vive la emergencia puertas adentro. “Estamos acá abajo con mi familia y hasta dormimos acá porque las sirenas de alarma suenan muy seguido”, contó, al explicar que pasa buena parte del tiempo en el refugio de su residencia. La frase resume la rutina de muchos hogares en medio de una amenaza que no da tregua.
Además de los turistas, el diplomático ubicó a la diáspora argentina en el centro del mapa de preocupación consular. “Hay unos 100.000 argentinos aproximadamente (viviendo en Israel)”, indicó, y volvió sobre el grupo de viajeros que no puede regresar por la vía aérea. En ese tablero, la Embajada intenta sostener un acompañamiento permanente, aunque el margen de maniobra se reduce cuando la infraestructura civil se altera por la lógica de guerra.
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Wahnish insistió en que la prioridad es el seguimiento y el contacto con la comunidad en medio de un escenario que se mueve minuto a minuto. Para la sede diplomática, “la prioridad es acompañar y dar seguridad a todos los argentinos en lo máximo que se pueda, dentro de una realidad de guerra como esta”, sostuvo. La definición pone el foco en la asistencia, pero también deja entrever los límites de cualquier acción consular cuando el riesgo cambia de forma constante.
En ese marco aparece una alternativa que muchos evalúan, aunque no figura como opción tranquila: salir por tierra hacia Egipto para recién ahí buscar un avión. El embajador dijo que algunas personas, decididas a irse, “están haciendo una travesía terrestre de cuatro horas hacia el sur” para cruzar la frontera. La escena habla de un desplazamiento largo, con tensión y con la presión de moverse bajo amenaza.
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La recomendación oficial israelí, según relató, no avala ese plan como una salida segura. “No es oficialmente recomendable porque ese viaje terrestre tiene un riesgo alto”, advirtió, y agregó que “es traumático”. La explicación no quedó en lo abstracto: describió lo que ocurre si suena una alarma cuando alguien está en movimiento, sin techo ni refugio inmediato.
“Si suena a alarma y vos estás en la vía pública tenés que frenar tu auto y correr a un refugio”, afirmó. Esa imagen, aplicada a una ruta y no a una ciudad, muestra por qué el traslado terrestre se vive como una apuesta cargada de temor. No se trata solo de llegar a la frontera, sino de atravesar el trayecto con una amenaza que puede obligar a detenerse de golpe.
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El embajador sumó además un detalle técnico para dimensionar el poder de fuego en juego. “Cada misil mide entre 14 y 19 metros de largo y tiene entre 600 y 1.100 kilogramos de explosivos”, señaló. A modo de comparación, agregó que “en el atentado a la AMIA” de 1992 “se utilizaron 275 kilos de explosivos” y remarcó que “estos tienen cuatro veces más explosivos”, una referencia que buscó traducir el impacto posible a una escala conocida para el público argentino.
Por último, Wahnish evitó adelantarse sobre un tema político sensible: el viaje a Israel que el presidente Javier Milei tiene previsto para el 20 de abril. No confirmó cambios ni cancelaciones, pero dejó una expectativa personal. “Quiero creer que para esa fecha ya vamos a estar en otra situación, con otra estabilidad, me parece que esto no da para mucho más”, opinó, sin dar precisiones oficiales sobre la agenda.
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Mientras tanto, la realidad inmediata sigue marcada por sirenas, refugios y cielos cerrados. Los turistas argentinos esperan una salida aérea que hoy no aparece como opción, y algunos miran rutas alternativas que la propia recomendación local desalienta. En ese escenario, la Embajada intenta sostener acompañamiento y canales de información para una comunidad numerosa que atraviesa días de máxima tensión.
Fuente: NA.

















