
Un bombazo desde mitad de cancha cambió la noche en Medellín y dejó afuera a Nacional
Deporte05/03/2026
REDACCIÓNMillonarios ganó 3-1 en el Atanasio Girardot y se metió en la Copa Sudamericana 2026. Rodrigo Contreras, con un doblete, inclinó un cruce que se jugó como final.

El partido se presentó como uno de esos duelos que no necesitan demasiada previa: dos equipos del mismo país, una sola instancia y un boleto internacional en juego. En Medellín, Atlético Nacional salió a imponer localía, pero el desarrollo se rompió con una acción inesperada que cambió el humor del estadio. Millonarios encontró ahí el camino para construir una clasificación que sostiene una racha: jugará un torneo continental por quinto año consecutivo.
La noche tuvo un protagonista claro desde el lado visitante y con acento argentino. Rodrigo Contreras marcó dos goles que no solo sumaron en el marcador, también definieron el carácter del encuentro. Uno de ellos, por distancia y contexto, terminó siendo el golpe que abrió la historia cuando nadie esperaba un desenlace tan temprano.


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El 3-1 final se explica por eficacia, pero también por cómo Millonarios eligió pegar. A los 19 minutos del primer tiempo, Contreras armó una jugada completa, con recuperación propia y finalización en terreno contrario, y se animó a rematar desde atrás de la mitad de la cancha. El disparo, potente, superó al arquero David Ospina y se convirtió en el 1-0, un gol que alteró el plan de Nacional y forzó a reconfigurar el partido.
La reacción del local llegó rápido y evitó que el encuentro se convirtiera en un monólogo visitante. Ocho minutos después, un pase largo encontró a Nicolás Rodríguez por el costado derecho del área, y su remate entró fuerte por el primer palo. El empate parcial le devolvió aire a Nacional y empujó la disputa a una zona de mayor fricción, con ritmo alto y poco margen para errores.
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Sin embargo, Millonarios volvió a encontrar una ventaja antes del descanso, en una jugada que expuso el peso del área. A los 41 minutos, una falta dentro del área le dio un penal a la visita y Leonardo Castro lo transformó con un remate fuerte, alto y centralizado. Ese 2-1 no solo movió el tablero: obligó a Nacional a correr detrás del resultado cuando el partido todavía estaba abierto.
El segundo tiempo sostuvo la tensión, pero el visitante mostró una idea clara para definir: atacar con espacios largos. En ese contexto, la figura de Contreras volvió a aparecer con una corrida extensa que recordó el primer golpe, aunque con otro cierre. A los 29 minutos del complemento, un pase largo lo habilitó, avanzó desde la mitad de la cancha hasta el borde del área y cruzó un zurdazo bajo para el 3-1.
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La jugada del tercer gol dejó dos lecturas en simultáneo: el control del visitante y la falta de respuesta defensiva del local cuando el partido se estira. Millonarios encontró profundidad con envíos largos, y Contreras tuvo la potencia y la resolución para convertir ese recurso en sentencia. En un cruce de eliminación directa, ese tipo de eficacia suele ser la diferencia entre seguir y despedirse.
Más allá del resultado, el triunfo se inscribe en un formato particular del torneo: una fase previa de la Copa Sudamericana que enfrenta a equipos de la misma nacionalidad en una única instancia. Eso convierte el partido en una especie de final doméstica con premio continental, donde los detalles pesan más que la acumulación de méritos. Millonarios salió de Medellín con ese premio, sin margen para segundas oportunidades.
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La jornada también dejó otras clasificaciones a la Sudamericana 2026 en distintos países, en una noche cargada de cruces directos. Palestino venció 2-1 a Universidad de Chile, Olimpia superó 1-0 a Sportivo Trinidense y Blooming goleó 3-0 a San Antonio Bulo Bulo. Caracas, por su parte, igualó sin goles con Metropolitanos y se impuso 4-3 en los penales, otro recordatorio de lo fino que es este filtro.
Para Nacional, la eliminación duele por el contexto y por el escenario: un partido definitorio en casa y con un empate parcial que parecía abrir la puerta. Para Millonarios, en cambio, el 3-1 confirma una continuidad internacional que no se explica por una noche, pero sí se impulsa con noches así. El cruce dejó un nombre propio en el centro: Contreras, y un gol desde lejos que todavía debe seguir resonando en Medellín.
Fuente: NA.
















