
Una mujer expolicía detenida por arrojar cannabis, pastillas y una carta hacia el patio de la cárcel
Policiales07/03/2026
REDACCIÓNLa mujer, con pasado en la Policía de Santa Cruz, fue demorada en Río Gallegos después de arrojar un envoltorio hacia el patio de la cárcel.



La escena ocurrió en Río Gallegos, frente a una dependencia penitenciaria y en un horario en el que un movimiento de ese tipo difícilmente pudiera pasar inadvertido. Una mujer terminó demorada después de arrojar un envoltorio hacia el interior de la alcaidía penitenciaria, y el contenido que quedó secuestrado convirtió el episodio en algo mucho más serio que una simple maniobra improvisada. Dentro del paquete había cannabis, comprimidos de distintos fármacos y una nota escrita a mano con frases dirigidas a una persona detenida.
El caso tomó forma el 3 de marzo, alrededor de las 20:40, cuando la División Comisaría Primera recibió un llamado desde el Servicio Penitenciario. Del otro lado avisaban que una mujer había arrojado un objeto desde el exterior del edificio ubicado en Tucumán 66, con la intención de que cayera dentro del patio de la cárcel. Esa advertencia activó un procedimiento inmediato en la zona y puso en marcha una búsqueda que, al menos en un primer momento, no dio resultados.


OTRAS NOTICIAS:
Los efectivos hicieron un rastrillaje por las inmediaciones, pero en esa primera recorrida no lograron ubicar a la sospechosa. Sin embargo, pocos minutos después, fue el propio personal penitenciario el que logró localizarla cerca del lugar y derivarla a la dependencia policial. Ese detalle muestra que el movimiento no quedó diluido en el entorno urbano y que la mujer seguía todavía en las cercanías cuando el episodio ya había sido advertido.
Una vez identificada, surgió un dato que le dio todavía más relieve al caso. La mujer, identificada como C.S.A., llevaba una credencial policial a su nombre con jerarquía de cabo, aunque fuentes vinculadas a la causa indicaron que ya no formaba parte de la Policía de Santa Cruz porque había sido cesanteada tiempo atrás. Ese antecedente no modifica por sí solo el encuadre penal del hecho, pero sí agrega un componente sensible por el conocimiento que podía tener sobre dinámicas institucionales y procedimientos.
OTRAS NOTICIAS:
Mientras tanto, el objeto arrojado seguía en el patio delantero del inmueble. Al ser revisado, se constató que se trataba de un envoltorio de nylon transparente con una sustancia vegetal verde amarronada y olor característico. El pesaje confirmó 77,7 gramos, y junto a ese material también aparecieron comprimidos y una carta manuscrita con un tono afectivo muy directo, lo que sugiere que el envío no era casual ni destinado a un destinatario incierto.
En esa nota aparecían frases como “Te quiero, mi amor” y “te voy a segundear a morir, siempre”, expresiones que quedaron incorporadas a la causa como parte de los elementos secuestrados. Junto con el mensaje se encontraron comprimidos de Tensium, clonazepam y Alplax, una combinación que reforzó desde el inicio la sospecha de que se intentaba ingresar distintos tipos de sustancias a una persona alojada en la alcaidía. No fue solo un paquete lanzado por encima de un muro: el contenido mostraba una preparación concreta y un destino implícito.
El análisis posterior terminó de darle precisión a esa sospecha inicial. El test orientativo de campo sobre la sustancia vegetal dio positivo para cannabis sativa, por lo que intervino la Unidad Fiscal, que dispuso el secuestro del material y su entrega bajo cadena de custodia. A partir de ahí, el caso dejó de ser únicamente un episodio llamativo frente a una cárcel y pasó a quedar encuadrado dentro de una investigación con intervención judicial formal.
OTRAS NOTICIAS:
La pesquisa no se agotó en el envoltorio hallado en el patio. Por disposición judicial, personal femenino del Servicio Penitenciario realizó una requisa personal sobre la mujer y allí aparecieron más elementos que ampliaron el cuadro del hecho. En ese procedimiento se incautaron 26 comprimidos de Alplax, 30 comprimidos de complejo vitamínico B, un frasco de clonazepam en gotas, 51 comprimidos de Clonagin y 20 comprimidos de Colpolifin.
Ese hallazgo mostró que lo detectado en el paquete lanzado hacia la alcaidía no agotaba todo el material que llevaba consigo. La cantidad y variedad de comprimidos incautados en la requisa personal sumaron peso al expediente y complejizaron la situación procesal de la mujer. Además, la presencia de un teléfono celular entre los elementos secuestrados abre otra posible línea de interés para los investigadores, ya que podría aportar contactos, mensajes o datos útiles para reconstruir a quién iba dirigido el envío y cómo se organizó la maniobra.
Finalmente, por directivas impartidas desde la Unidad Fiscal a través del auxiliar Pablo Mansilla, se ordenó el secuestro de todos los elementos y también del celular de la mujer. Ella quedó obligada a fijar domicilio y a permanecer a disposición de la sede judicial, mientras la causa sigue su curso. El episodio, que empezó con un lanzamiento hacia el patio de una cárcel, terminó dejando una secuencia cargada de indicios, sustancias secuestradas y una trama que ahora la Justicia deberá terminar de desarmar.















