
La suspensión de la Finalissima dejó algo más que un partido sin jugar. Horas después de confirmarse la cancelación del cruce entre Argentina national football team y Spain national football team, la Argentine Football Association y la CONMEBOL difundieron comunicados prácticamente idénticos en los que responsabilizaron directamente a la UEFA por el desenlace.



El partido estaba previsto inicialmente para el 27 de marzo en Qatar, pero la escalada del conflicto bélico en Medio Oriente obligó a descartar esa sede. A partir de ese momento comenzó una negociación contrarreloj entre las confederaciones y las federaciones involucradas para encontrar una alternativa que permitiera disputar el encuentro.
En los textos difundidos, las entidades sudamericanas remarcaron que mantuvieron la intención de jugar el partido en terreno neutral. Según explicaron, aceptaron discutir distintas opciones de sede luego de una larga negociación con la organización europea.
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En ese contexto, la postura quedó expresada en uno de los pasajes centrales del comunicado: “Una vez descartada la posibilidad de jugar en Qatar, ambas confederaciones -así como las federaciones de Argentina y España- se abocaron a la búsqueda de una solución para satisfacción de todas las partes”.
El punto de mayor tensión surgió alrededor de la sede propuesta inicialmente desde Europa. La opción de disputar el partido en el Santiago Bernabéu Stadium, en Madrid, generó objeciones desde Sudamérica por entender que no cumplía con el criterio de neutralidad deportiva.
En ese sentido, el comunicado fue explícito: “En este marco, salta a la vista que el planteamiento de realizar un único partido en Madrid faltaría al principio de equidad deportiva por no tratarse de una SEDE NEUTRAL”.
Con el correr de los días apareció una alternativa distinta. El 14 de marzo, según la versión de la AFA, la UEFA envió una propuesta formal para disputar el encuentro en Italy, manteniendo la fecha original del 27 de marzo.
La respuesta sudamericana aceptó el cambio de escenario, aunque propuso una modificación mínima en el calendario. El planteo quedó reflejado en el mismo documento: “Argentina aceptó la idea sin objeciones, salvo la fecha, sugiriendo el día 31 de marzo”.
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Esa diferencia terminó inclinando la negociación hacia el fracaso. La respuesta europea fue negativa y dejó sin efecto la organización del encuentro. El comunicado lo resumió con una frase directa: “Lamentablemente, la UEFA comunicó que la realización del partido el día 31 -solo cuatro días más tarde de la propuesta original- no era posible, quedando cancelada la Finalissima”.
Mientras tanto, desde Europa sostienen otra versión del proceso. Según la postura difundida por la UEFA, también se había propuesto disputar dos partidos: uno el 27 de marzo en España y otro en Buenos Aires durante una futura ventana internacional previa a la UEFA Euro 2028 y la Copa América 2028, opción que tampoco prosperó.
El cierre del comunicado sudamericano mantuvo un tono diplomático, aunque dejó claro el malestar por el desenlace. “La CONMEBOL y la AFA lamentan profundamente que, a pesar de los esfuerzos realizados y de la voluntad manifestada para disputar este partido, en terreno neutral desde el primer momento, no haya sido posible”, expresaron las entidades.















