
Mataron a un jefe narco y la reacción paralizó barrios enteros de Río de Janeiro
Policiales18/03/2026
REDACCIÓNUn operativo con más de 150 policías dejó muertos, incendios y servicios suspendidos en varias zonas, mientras vecinos quedaron atrapados en medio de los tiroteos.

El sonido de disparos y sirenas no quedó encerrado en una favela. Se expandió por calles, avenidas y servicios públicos hasta alterar el funcionamiento cotidiano de varias zonas de Río de Janeiro. Colectivos incendiados, clases suspendidas y centros de salud cerrados marcaron una jornada atravesada por la violencia.
El detonante fue un operativo policial contra el narcotráfico que terminó con múltiples víctimas. Al menos ocho personas murieron durante el procedimiento, según confirmaron autoridades locales, en medio de un despliegue que involucró a más de 150 efectivos en distintas comunidades.


La situación escaló después de uno de los hechos centrales del operativo. Claudio Augusto dos Santos, alias “Jiló”, considerado un referente del narcotráfico en la zona, cayó abatido en el Morro dos Prazeres. Su figura aparecía vinculada a distintos delitos graves, entre ellos secuestros y robos.
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Desde la Policía militar, el jefe Marcelo Menezes explicó el perfil del hombre buscado. “Jiló estaba vinculado a secuestros y robos”, indicó, y agregó que también se lo relacionaba con el asesinato de un turista italiano ocurrido en 2016 tras ingresar por error a una favela.
La reacción de la organización criminal no tardó en llegar. Tras la muerte de su líder, se registraron ataques en la vía pública con incendios y bloqueos. Un colectivo fue prendido fuego y otros vehículos fueron utilizados para cortar calles clave, lo que paralizó la circulación en distintos puntos.

Ese escenario impactó de lleno en la vida cotidiana. Varias líneas de transporte modificaron sus recorridos y al menos diez servicios resultaron afectados. En paralelo, siete escuelas suspendieron las clases y un centro de salud tuvo que cerrar sus puertas por motivos de seguridad.
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En medio de los enfrentamientos también hubo situaciones límite dentro de viviendas. Delincuentes ingresaron a una casa y tomaron como rehenes a sus ocupantes. “Buscábamos una solución pacífica, pero hubo disparos en la casa. El señor Leandro fue alcanzado en la cabeza”, relató el comandante Marcelo Corbage.
El saldo de ese episodio fue una víctima fatal y una mujer rescatada en estado de shock. La escena reflejó cómo la violencia superó los límites del operativo y alcanzó a vecinos sin relación con el conflicto. En total, el Hospital Souza Aguiar recibió a diez personas con heridas de bala. Ocho de ellas llegaron sin vida, mientras que una mujer permanece internada en estado estable. También un policía fue atendido por lesiones leves.
Las autoridades confirmaron además la detención de cuatro personas acusadas de participar en disturbios y el secuestro de armas durante el procedimiento. Sin embargo, más allá de esos resultados, el impacto inmediato quedó expuesto en una ciudad que durante horas vio interrumpida su rutina por la escalada de violencia.














