Advierten que la flota pesquera marplatense corre riesgo de parálisis

Actualidad20/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El aumento del gasoil y la falta de respuestas oficiales ponen contra las cuerdas a la flota pesquera marplatense, con riesgo concreto de que los barcos dejen de salir.

flota pesquera marplatense
flota pesquera marplatense

La actividad pesquera en Mar del Plata atraviesa uno de sus momentos más delicados, con señales que ya no se limitan a una crisis puntual. Desde el sector advierten que la combinación de costos en alza y falta de definiciones oficiales empuja a la flota hacia un escenario de parálisis que podría impactar en toda la economía local.

La preocupación se consolidó en las últimas horas, cuando la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (AEPCYF) declaró el estado de alerta máxima. La entidad sostiene que la situación dejó de ser transitoria y que el deterioro responde a un problema estructural que se arrastra y se profundiza.

El punto más sensible pasa por el precio del combustible, un insumo central para la actividad. El incremento del gasoil, que acumula un 86% desde diciembre de 2023, modificó por completo la ecuación económica de los armadores, que ven cómo los costos crecen sin una mejora equivalente en los ingresos.


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La comparación histórica grafica con claridad el cambio. Mientras que en 2010 la venta de un kilo de corvina permitía adquirir casi un litro y medio de combustible, hoy esa misma operación apenas alcanza para comprar 0,98 litros, lo que refleja la pérdida de poder de compra del sector.

Este desfasaje no solo afecta la rentabilidad de las embarcaciones. También condiciona decisiones operativas diarias, como la salida a pescar, que en muchos casos empieza a dejar de ser viable ante el aumento sostenido de los costos.

El impacto, sin embargo, no se limita al mar. La cadena productiva que rodea a la pesca también empieza a sentir las consecuencias, con efectos sobre tripulantes, plantas procesadoras, servicios portuarios y actividades logísticasvinculadas al movimiento del puerto.

Desde el sector advierten que cada barco que queda amarrado genera un efecto inmediato en tierra. Menos actividad implica menos empleo y una caída en el flujo económico que sostiene a cientos de familias que dependen directa o indirectamente de la pesca.


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A este escenario se suma otro factor que genera malestar: el sistema de abastecimiento de combustible en el puerto. Actualmente, la empresa Zona Común S.A. concentra la provisión, lo que según denuncian limita la competencia y condiciona los precios.

Tras reuniones sin avances, el sector considera que esta situación reduce las alternativas disponibles y deja a la flota con escaso margen de negociación en un contexto ya complejo.

En paralelo, crecen los cuestionamientos hacia el Gobierno nacional por la falta de respuestas. Desde la asociación remarcaron que “No responder también es una forma de decisión política”, en una señal de creciente tensión con las autoridades.

Frente a este panorama, el reclamo apunta a medidas concretas que permitan sostener la actividad. Entre los pedidos, se destaca la necesidad de condiciones diferenciales en el precio del combustible y una reunión urgente con YPF para destrabar la situación.

La advertencia final es directa y sin rodeos. Si no aparecen soluciones en el corto plazo, la flota podría comenzar a detenerse de manera progresiva, con consecuencias que exceden al sector y alcanzan a toda la economía del puerto.

El riesgo ya no se plantea como una hipótesis lejana. Desde el propio sector lo sintetizan con crudeza: “La flota no puede esperar más”.

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