
Trump lanzó una amenaza en plena crisis y ahora apunta directo a los aeropuertos
Actualidad21/03/2026
REDACCIÓNEl cierre del área de seguridad lleva más de un mes sin sueldos y genera demoras, mientras crece la tensión política en Estados Unidos.

La crisis en los aeropuertos de Estados Unidos dejó de ser un problema operativo y pasó a convertirse en un frente político abierto. En ese contexto, el presidente Donald Trump planteó una medida que eleva la tensión: trasladar agentes migratorios para cubrir funciones de seguridad ante la falta de acuerdo en el Congreso.
La situación se arrastra desde hace semanas y tiene impacto directo en el funcionamiento de los principales aeropuertos del país. La falta de financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional dejó a miles de trabajadores sin cobrar, lo que afecta la normalidad de los controles.


En ese escenario, Trump lanzó una advertencia pública que apunta directamente al conflicto político. “Si los demócratas no firman un acuerdo de inmediato”, trasladará agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, según expresó en redes sociales.
El problema central gira en torno al financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional, que continúa sin resolverse en el Congreso. Las diferencias entre republicanos y demócratas bloquean cualquier avance, especialmente por desacuerdos sobre las políticas migratorias.
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Esa falta de definición impacta en uno de los sectores más sensibles del sistema: la seguridad aeroportuaria. Alrededor de 50.000 agentes de la Administración de Seguridad del Transporte trabajan sin salario desde mediados de febrero, lo que genera un escenario de creciente desgaste.
Las consecuencias ya se sienten en el día a día de los pasajeros. En distintos aeropuertos, los tiempos de espera superan las tres horas, con largas filas que reflejan la falta de personal y las dificultades para sostener los operativos habituales.
Entre los puntos más afectados aparecen terminales de alto tránsito como Houston, Atlanta y Nueva Orleans. Allí, la acumulación de pasajeros y la demora en los controles generan un impacto que trasciende lo operativo y empieza a afectar la experiencia de viaje.
En ese contexto, la propuesta de Trump introduce un cambio en la lógica de funcionamiento. Los agentes del ICE tienen funciones vinculadas al control migratorio, pero no forman parte habitual de los esquemas de seguridad aeroportuaria.
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El presidente sugirió que podrían implementar medidas más estrictas si se concreta el traslado. “Implementarán medidas de seguridad sin precedentes”, afirmó, en una declaración que refuerza el tono de confrontación política.
Mientras tanto, las negociaciones en el Senado continúan sin resultados concretos. Un intento reciente de aprobar un proyecto de financiamiento fracasó, lo que prolonga la incertidumbre sobre el futuro inmediato del sistema.
La discusión de fondo sigue centrada en cómo financiar las agencias sin modificar el enfoque sobre inmigración. Esa diferencia mantiene el bloqueo y deja en una situación crítica a quienes sostienen el funcionamiento diario de los aeropuertos.
Con el conflicto sin resolución, la tensión se traslada a los pasajeros, al personal y ahora también a la posibilidad de cambios en la seguridad. La advertencia presidencial agrega un nuevo elemento a un escenario que todavía no encuentra salida.














