
Del buceo en Madryn a la conservación por el mundo, la historia de Gastón y Chiara
Enfoques23/03/2026
REDACCIÓNLejos de los paquetes turísticos tradicionales y las rutas más transitadas, hay quienes eligen otra forma de moverse por el mundo. No se trata solo de viajar, sino de decidir cómo hacerlo. En ese camino se inscribe la historia de Gastón Otero, nacido en Puerto Madryn, y Chiara Bussini, italiana de Perugia, que construyeron una vida itinerante con un eje claro: el vínculo con la naturaleza. Estuvieron relatando su forma de vivir en "Patagónicos por el Mundo".

Hace más de una década, Otero dejó la ciudad y comenzó un recorrido que no tuvo fecha de regreso. El primer destino fue Indonesia, atraído por el buceo y el mundo submarino. “El viaje siempre fue como de aventura y de dar vueltas por el mundo y conocer cosas nuevas”, contó al repasar ese impulso inicial que, con el tiempo, se convirtió en una forma de vida.
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Ese recorrido lo llevó por distintos puntos del planeta. Trabajó en Maldivas, Filipinas y Tailandia, siempre ligado al mar. En ese trayecto se cruzó con Bussini, con quien comparte no solo la vida sino también una mirada común sobre el viaje, la naturaleza y el rol humano en esos entornos.
Ella también había iniciado su propio camino años antes, tras terminar sus estudios en Australia. Desde entonces, fue sumando experiencias en zonas remotas, trabajando con comunidades, lenguas y proyectos vinculados al ambiente. “Siempre busqué algo un poco más particular, comunidades pequeñas, historias más específicas”, explicó.
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El punto de encuentro no fue casual. Ambos estaban trabajando en el mar, fotografiando fauna marina, cuando coincidieron en Australia. Desde entonces, llevan adelante una vida en común proyectos conjuntos que combinan buceo, fotografía, arte y propuestas vinculadas al bienestar.
La iniciativa que desarrollan se llama Carpe Diem Holistic y propone algo que se aleja de la lógica tradicional del turismo. No venden destinos cerrados ni itinerarios rígidos. Buscan generar experiencias en contacto directo con entornos naturales, priorizando el respeto por los ecosistemas. También son Profesores de Yoga y arman grupos relacionados a la actividad.
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“La conservación envuelve nuestro futuro, no es solo nuestro presente”, planteó Otero. En esa línea, explican que cada decisión al viajar tiene impacto, desde el tipo de operadores que eligen hasta la forma en que se interactúa con la fauna o el entorno.
Ese criterio también define los lugares a los que van. Prefieren zonas menos intervenidas, con menor presión turística y donde todavía sea posible establecer una relación más directa con la naturaleza. “Buscamos sitios que no estén tan explotados, donde uno pueda ir y disfrutar de manera tranquila”, señaló Bussini.
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La experiencia no se limita a observar. En muchos casos, trabajan con grupos reducidos, incorporando actividades como apnea, fotografía o propuestas artísticas que buscan generar otra conexión con el entorno. La idea, dicen, es que quien participa pueda irse con una mirada distinta.
En ese sentido, el mar ocupa un lugar central. Para ambos, no es solo un escenario de trabajo, sino también un espacio que obliga a replantear certezas. “Entrás al mar y te cambia la vida”, resumió Bussini, al describir lo que implica enfrentarse a un ambiente donde el control humano es limitado.
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Durante su paso por Puerto Madryn, donde permanecerán hasta fin de mes antes de partir hacia Costa Rica, desarrollaron distintas actividades vinculadas a esta mirada. Participaron en eventos locales, trabajaron con artistas de la zona y avanzaron en producciones audiovisuales que combinan naturaleza y expresión artística.
Entre esas propuestas se encuentra la presentación de una obra que busca generar una experiencia sensorial más que una simple proyección. El viernes a las 20 hs estrenarán "La espera de la Sirena", en el Teatro situado en Paulina Escardó 158 de Puerto Madryn. La intención es abrir preguntas sobre el vínculo entre las personas y los entornos que habitan, más que ofrecer respuestas cerradas.
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La elección de Madryn no es casual. Para Otero, volver a su lugar de origen implica redescubrirlo desde otra perspectiva. “Intentar siempre mirar con ojos nuevos”, dijo, al describir cómo cambió su forma de ver el territorio después de años de recorrido.
En ese cruce entre viaje, arte y conservación, la propuesta que impulsan apunta a algo más amplio que el turismo. Buscan que quienes se acercan a sus experiencias puedan repensar su relación con los lugares que visitan y con la naturaleza en general. Antes de volver a partir, dejan abierta una idea que atraviesa todo su recorrido: viajar no es solo desplazarse, sino también hacerse responsable del impacto que se genera en cada lugar.


















