
El instante en que un fotógrafo corrió solo y capturó la caída de Isabel Perón
Enfoques24/03/2026
REDACCIÓNUna decisión tomada en segundos dejó una imagen que recorrió el mundo y todavía hoy se mantiene como símbolo del 24 de marzo de 1976.

El momento no parecía distinto a otros, pero algo cambió cuando Horacio Villalobos decidió apartarse del resto y retroceder unos metros mientras todos avanzaban. Esa elección, tomada sin cálculo previo, terminó definiendo el encuadre de una escena que minutos después quedaría asociada a un quiebre histórico. En ese instante, el fotógrafo no tenía forma de anticipar que esa imagen iba a trascender décadas.
El movimiento no respondió a una orden ni a una estrategia planificada, sino a una intuición que lo llevó a buscar una perspectiva distinta. Mientras sus colegas se acercaban a la Casa Rosada, él eligió mirar desde otro punto. “Todos mis colegas se fueron para adelante y yo me fui para atrás”, recordó años después, al describir una decisión que terminó siendo determinante.


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La escena se armaba frente a sus ojos con pocos elementos visibles, pero con señales que empezaban a acumular tensión. La Casa de Gobierno no tenía el nivel de seguridad actual y permitía acercarse a pocos metros de las puertas. “Uno se podía acercar hasta la baranda que está a unos metros de las puertas”, explicó, al reconstruir el entorno en el que se movía esa noche.
En ese marco, Villalobos alcanzó a registrar movimientos dentro de la Casa Rosada y en sus alrededores, con la salida de figuras como Lorenzo Miguel y Osvaldo Papaleo por una de las puertas de la calle Balcarce. La plaza no mostraba una multitud ni un clima masivo de movilización. “Había poca gente en la plaza”, dijo, como parte de una escena que no anticipaba el impacto posterior.
El sonido del helicóptero empezó a dominar el aire cuando la madrugada ya se insinuaba, y ese detalle funcionó como señal de que algo estaba por suceder. Villalobos ajustó su posición y tomó la fotografía en el momento exacto en que la aeronave iniciaba su salida. “Tomé la foto justo cuando salía el helicóptero”, recordó, al describir el instante preciso que quedó fijado en la imagen.
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Después de disparar la cámara, el fotógrafo no tuvo certezas inmediatas sobre el resultado. Caminó desde la Plaza de Mayo hasta la redacción de la agencia en la avenida Belgrano con la incertidumbre propia de la fotografía analógica. “No eran los tiempos de las cámaras digitales”, señaló, al explicar la espera que implicaba cada toma.
La secuencia técnica se desarrolló contrarreloj, con el revelado de la imagen en un contexto de urgencia y sin margen para errores. Cuando la copia apareció, el equipo pudo ver con claridad lo que habían registrado. “Cuando vimos la copia, nos dimos cuenta de que estaba perfecta”, recordó Villalobos, al reconstruir ese momento.
Mientras esa imagen se procesaba, la situación de Isabel Perón ya había cambiado en pleno vuelo. El helicóptero que la retiraba de la Casa Rosada modificó su destino y se dirigió hacia una plataforma militar. “Subió al helicóptero en su condición de presidenta de la República y bajó en Aeroparque en condición de detenida”, explicó el fotógrafo, al describir la transición que se producía en paralelo a su trabajo.
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Con el paso del tiempo, la fotografía comenzó a circular en medios internacionales y a consolidarse como una referencia visual de ese día. Publicaciones como el New York Times incluyeron la imagen en sus páginas, lo que amplificó su alcance. Villalobos también la vio compartiendo espacio con otras figuras centrales del momento.
A cinco décadas de aquel episodio, el fotógrafo mantiene presente no solo la imagen, sino también los sonidos y las voces que rodeaban la escena. Entre esos recuerdos, aparece un grupo de mujeres que cantaba en las inmediaciones de la Casa Rosada. “Isabelita Isabelita / Vos sos nuestra compañerita”, rememora, como una postal que quedó asociada a ese instante.
Fuente: Diario Clarín















